La longevidad se ha convertido en un factor decisivo para la evolución del sistema de salud ecuatoriano. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Ecuador registra 1,5 millones de adultos mayores, un segmento que crece año tras año y que demanda nuevas formas de atención, más integrales, accesibles y sostenibles, convirtiéndose en un desafío central para los sistemas de salud en nuestro país y la región.

A este escenario se suma que, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la esperanza de vida al nacer en Ecuador alcanzó en 2023 un promedio de 77,39 años. Este incremento, aunque representa un avance social y médico, también plantea desafíos importantes para la sostenibilidad del sistema, pues implica más años de seguimiento, mayor uso de servicios y una demanda creciente de cuidados especializados.

A medida que la población ecuatoriana vive más años, la gestión de enfermedades crónicas asociadas a la edad, como la hipertensión y la diabetes, se convierte en un pilar esencial para las aseguradoras de medicina prepagada, Por ello, el sector ha comenzado a transformarse, además de su enfoque curativo, hoy integra modelos que priorizan la gestión del riesgo a largo plazo, la prevención y el acompañamiento continuo. Este proceso, impulsado por la longevidad, ha llevado a reforzar la cercanía con el afiliado y a diseñar servicios que respondan a sus necesidades reales.

Asimismo, la sostenibilidad adquiere un rol crucial. La longevidad implica más años de atención y mayor uso de servicios, por lo que la medicina prepagada debe ajustar sus coberturas, fortalecer la gestión del riesgo y desarrollar productos responsables que mantengan el equilibrio entre costos y accesibilidad, sin comprometer el bienestar del afiliado.

El desafío de la longevidad exige una colaboración estrecha entre aseguradoras, prestadores y pacientes. Al invertir en modelos que priorizan la calidad de vida y la gestión eficiente de enfermedades crónicas, el sector de la medicina prepagada en Ecuador reafirma su compromiso con un sistema más robusto y preparado para el futuro.

Julio Tarré, Gerente General de Plan Vital, afirma que “la longevidad obliga al sector de la salud a evolucionar hacia un modelo que acompañe al afiliado durante toda su vida, integrando prevención, tecnología y atención humana. Señala que la sostenibilidad solo es posible cuando se prioriza el bienestar del paciente con soluciones responsables, accesibles y diseñadas para responder a las nuevas necesidades de una población que vive más años y demanda un cuidado más cercano”.

En este contexto, la longevidad no solo redefine el presente del sistema de salud, sino que marca la ruta hacia un modelo más preventivo, humano y sostenible. La capacidad del sector para anticiparse, innovar y acompañar a las personas en todas las etapas de su vida es determinante, para garantizar un sistema preparado para los próximos años. Con una población que vive más y demanda mejor atención, la medicina prepagada tiene hoy la oportunidad y la responsabilidad de liderar esa transformación.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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