• Según un estudio de YouGov, más del 60% de los propósitos de inicio de año están vinculados a mejorar hábitos cotidianos, reorganizar prioridades personales y fortalecer el bienestar integral.
  • Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayoría de estos propósitos se abandonan antes del primer trimestre, principalmente por la falta de planificación.

Enero se ha consolidado, a nivel global, como el momento en el que las personas replantean sus prioridades y se proponen cambios significativos en su estilo de vida. Según un estudio de YouGov, más del 60% de los propósitos de inicio de año están vinculados a mejorar hábitos cotidianos, reorganizar prioridades personales y fortalecer el bienestar integral. Sin embargo, datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten que la mayoría de estos propósitos se abandonan antes del primer trimestre, principalmente por la falta de planificación y de una estrategia que permita sostenerlos en el tiempo.

En Ecuador, esta realidad se vive con especial fuerza. El inicio del año suele venir acompañado de decisiones importantes que influyen en la vida personal y familiar, en un contexto económico que exige pensar con mayor cuidado cada paso. Por eso, la planificación y la prevención se vuelven claves para cumplir los propósitos, ya que permiten anticiparse a imprevistos y continuar con los planes sin que estos se vean interrumpidos. Entender el bienestar como un elemento que atraviesa lo personal, lo emocional y lo financiero ayuda a avanzar con mayor tranquilidad y a sostener los objetivos a lo largo del año.

“Cuidar la alimentación, retomar el gym, fortalecer el bienestar físico o planificar vacaciones familiares son decisiones que deben entenderse como parte de un equilibrio integral. Cuando los objetivos se definen con información adecuada y se acompañan de planificación y prevención, es posible sostenerlos en el tiempo y avanzar con mayor tranquilidad, ya que ante una enfermedad o un accidente las personas no ponen en riesgo su patrimonio cuando cuentan con un plan médico que las protege frente a estos eventos, señala la doctora Margarita Barahona, subgerente médica de Humana.

Un ejemplo claro es el propósito de remodelar la casa, que suele implicar una inversión importante. Cuando no existe planificación ni prevención, una enfermedad o un accidente pueden obligar a destinar esos recursos a cubrir un imprevisto, dejando el objetivo inconcluso. Contar con un plan médico que proteja frente a estos eventos permite resguardar el dinero destinado a los propósitos y avanzar con mayor tranquilidad. Así, anticiparse y planificar con tiempo se convierte en un paso clave para cumplir las metas que se trazan al inicio del año.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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