Las vacaciones de diciembre representan un periodo de celebración, descanso y desconexión de la rutina escolar. Sin embargo, este mismo ambiente relajado puede generar dificultades en la transición de los estudiantes cuando llega el momento de retomar las actividades académicas. El retorno a clases después de las festividades es un desafío tanto para niños y adolescentes como para las familias y los docentes.
Diversos estudios sostienen que los estudiantes experimentan una disminución temporal en la concentración, el ritmo académico y la regulación emocional después de períodos prolongados de descanso. Un informe del American Institute of Stress (2023) señala que los cambios abruptos en la rutina pueden generar resistencia, irritabilidad o falta de interés, especialmente en las primeras semanas del regreso.
“Volver a clases después de las fiestas requiere reconstruir gradualmente el ritmo, la disciplina y la energía emocional de los estudiantes. La motivación no se impone, se despierta mediante experiencias positivas y un acompañamiento cercano”, explica Karen Yepez, Directora de Aprendizaje de Innova Schools Ecuador.
Claves para acompañar a los estudiantes en el regreso a clases
Ante esta realidad, la experta de Innova Schools comparte estrategias prácticas para que las familias acompañen este proceso de manera efectiva:
- Reconstruir la rutina de manera gradual: Volver de golpe a una rutina estricta puede generar rechazo. Se sugiere reestablecer horarios de sueño, alimentación y estudio de manera progresiva durante los primeros días.
- Validar emociones y abrir espacios de conversación: Permitir que los estudiantes expresen cómo se sienten respecto al regreso facilita la adaptación. “Escuchar y validar emociones es fundamental para que el niño o adolescente sienta seguridad y confianza en su proceso”, Karen Yepez, Directora de Aprendizaje de Innova Schools Ecuador.
- Establecer metas pequeñas y alcanzables: Definir objetivos claros, como organizar el material, completar tareas cortas o participar en clase, ayuda a recuperar la motivación y el sentido de logro.
- Conectar el aprendizaje con intereses personales: Relacionar contenidos escolares con hobbies, pasatiempos o experiencias vividas en vacaciones aumenta el compromiso y la curiosidad.
- Crear ambientes positivos y libres de presión: La motivación surge en contextos donde el error se entiende como parte del aprendizaje y donde se celebra el esfuerzo más que la perfección.
- Fomentar hábitos saludables: Dormir entre 8 y 9 horas, reducir pantallas antes de dormir y promover actividad física mejora la concentración y el estado emocional.
El regreso a clases tras las festividades de diciembre es una oportunidad para reconstruir hábitos, reforzar vínculos y renovar el entusiasmo por aprender. Con acompañamiento afectivo, una rutina equilibrada y metodologías motivadoras, los estudiantes pueden retomar su ritmo académico con seguridad, autonomía y energía positiva.
