• El estiaje de los próximos meses pondrá bajo presión al sistema eléctrico ecuatoriano, por lo que anticiparse con eficiencia e inversión será clave para garantizar el suministro de energía.

Ante el estiaje previsto para los próximos meses, el sector eléctrico ecuatoriano se prepara para un periodo de mayor exigencia operativa que trasciende el componente climático. La disminución de los aportes hídricos reduce la disponibilidad de generación y, al mismo tiempo, incrementa la demanda sobre la capacidad de transferencia del sistema eléctrico, es decir, su posibilidad de transportar energía hacia los principales centros de consumo. Por ello, la anticipación y la gestión oportuna resultan claves para mantener la continuidad del servicio.

La electricidad es un servicio estratégico que sostiene la producción, la salud, la industria y la vida cotidiana. En contextos de estiaje, cuando el sistema opera con márgenes más ajustados, fortalecer la eficiencia en redes, infraestructura y consumo ayuda a minimizar impactos económicos y a preservar la continuidad de las operaciones, aportando a la competitividad del país.

Desde una perspectiva técnica, los eventos recientes han mostrado que el desempeño del sistema eléctrico no depende únicamente de la disponibilidad de lluvias, sino también del avance sostenido en inversión, mantenimiento, expansión de redes y eficiencia energética. Ecuador ha logrado sortear momentos complejos gracias a mejoras y condiciones climáticas favorables; sin embargo, consolidar soluciones estructurales permitirá reducir la dependencia de la hidrología y fortalecer la confiabilidad del sistema.

“El estiaje debe ser una señal para actuar con anticipación. Invertir en eficiencia energética y tecnología no es un gasto; es una decisión estratégica que reduce riesgos, mejora la productividad y fortalece al sistema eléctrico en su conjunto”, señala Álvaro Rosado, gerente general de INSELEC. En ese sentido, la empresa destaca que, independientemente de la gestión estatal, el sector privado puede mitigar el impacto de los cortes energéticos implementando acciones como el uso de un sistema de alimentación eléctrica ininterrumpida diseñado para proteger equipos eléctricos y electrónicos contra cortes de energía y fluctuaciones de voltaje. La modernización de la infraestructura eléctrica y el uso de equipos que permitan mejorar la distribución y la calidad de la energía darán como resultado la reducción de pérdidas y la conversión de posibles penalidades en ahorros sostenidos.

En este contexto, el sector privado cumple un rol clave. El marco regulatorio vigente facilita avanzar en autogeneración, optimización del consumo y adopción de nuevas tecnologías, especialmente en sectores donde la continuidad del suministro es determinante. Así, el estiaje, además de representar un reto operativo, se convierte en una oportunidad para modernizar la matriz, fortalecer una cultura de consumo responsable y construir un sistema eléctrico más resiliente. En esa línea, INSELEC reafirma su compromiso de aportar con soluciones técnicas que acompañen al país en su proceso de transformación energética.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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