Si bien la renovación de equipos electrónicos (como computadoras, celulares y otros) trae consigo beneficios en eficiencia y productividad, también conlleva desafíos muchas veces desconocidos. Cada año miles de empresas renuevan tecnología sin prestar atención a un elemento crítico: la información que aún permanece en esos dispositivos. Aunque muchos usuarios creen que “borrar archivos” o “formatear” es suficiente, la realidad es otra.
De acuerdo con Jhoanna Rosales, Directora de Vertmonde, el e-waste se ha convertido en un vector alarmante de riesgo de filtración de datos y vulneración de privacidad para las organizaciones. Esto se debe a que “(…) Cuando un dispositivo llega al final de su vida útil, la información almacenada en su hardware no desaparece automáticamente. Discos duros, memorias internas de teléfonos y otros componentes conservan datos incluso después de un borrado superficial o un formateo rápido”.
Esto significa que las compañías corren el riesgo de que información sensible —como credenciales, datos financieros, documentos corporativos o contactos— sea recuperada y explotada, generando violaciones de privacidad, fraudes, robo de identidad o incluso compromisos de seguridad empresarial. Pero, ¿cómo enfrentar este desafío? La representante de Vertmonde ofrece algunas recomendaciones a continuación:
- Clasificar los activos según el nivel de riesgo de la información que contienen, identificando cuáles contienen data crítica, confidencial o regulada para aplicar protocolos de destrucción más estrictos y priorizados.
- Establecer controles de acceso y custodia temporal. Mientras los equipos están almacenados antes de su tratamiento, es clave asegurar espacios controlados, con acceso restringido, para evitar manipulaciones indebidas o pérdidas.
- Implementar políticas claras de gestión de activos de TI que incluyan etapas de destrucción irreversible de datos antes de cualquier disposición final.
- Trabajar con proveedores como Vertmonde, que ofrezcan certificación de eliminación de datos.
- Sensibilizar al personal sobre la importancia de estos procesos como parte de la estrategia de seguridad integral.
La gestión de residuos electrónicos es un problema ambiental y logístico, pero también es una cuestión de seguridad de la información en pleno siglo XXI. La combinación de grandes cantidades de e-waste con protocolos inadecuados de borrado de datos puede convertir un simple cambio de equipo en una fuente de filtraciones peligrosas. “Adoptar prácticas responsables y exigir estándares de destrucción de datos no solo protege a las organizaciones, sino que también fortalece un enfoque sostenible que pone en el centro la seguridad y el medio ambiente”, concluye Rosales.
