El manejo adecuado del dolor después de una cirugía es fundamental para la recuperación del paciente. El objetivo principal es disminuir el dolor en el periodo postoperatorio inmediato,1 especialmente durante los primeros siete días tras la intervención, cuando el malestar suele ser más intenso.

En este contexto, Adium realizó un conversatorio dirigido a profesionales de la salud para profundizar en las estrategias actuales para el manejo del dolor postquirúrgico, generando un espacio de actualización y discusión científica sobre este importante desafío clínico.

Durante el encuentro participó la Nora Bernal Ríos, médica anestesióloga e intensivista, jefa del servicio de anestesiología del Centro Médico ABC de Ciudad de México, quien compartió su experiencia sobre el enfoque del manejo del dolor multimodal.

Además de su práctica clínica, la especialista coordina a los médicos residentes de tercer año en anestesiología ante la Universidad Nacional Autónoma de México.

Un enfoque integral para controlar el dolor

El manejo multimodal del dolor combina distintas herramientas terapéuticas para lograr un mejor control del dolor postquirúrgico. Entre las principales estrategias se encuentran:

  • Analgesia farmacológica, como opioides, antiinflamatorios y bloqueos regionales.
  • Técnicas anestésicas adaptadas al tipo de cirugía.
  • Intervenciones no farmacológicas que complementan el tratamiento en determinados casos.

“El objetivo es que el paciente salga aliviado de la cirugía, pueda regresar a casa y, sobre todo, logre movilizarse tempranamente, algo que solo se consigue cuando el dolor está bien controlado”, señala la especialista.

Evitar que el dolor se vuelva crónico

Cuando el dolor postoperatorio no se maneja adecuadamente, existe el riesgo de que evolucione hacia dolor crónico postquirúrgico.

Según la Dra. Bernal, este problema puede presentarse hasta en un 15 % de los pacientes operados, y se considera crónico cuando el dolor persiste más allá de las 12 semanas después de la cirugía.

Cuando esto ocurre, las consecuencias pueden afectar significativamente la calidad de vida del paciente, generando limitaciones funcionales, malestar persistente e incluso síntomas como ansiedad o depresión.

“El dolor mal controlado puede dificultar la recuperación, prolongar la estancia hospitalaria y limitar la movilidad del paciente, lo que retrasa su rehabilitación”, explica.

El papel del anestesiólogo antes, durante y después de la cirugía

El trabajo del anestesiólogo no se limita al momento de la intervención. Su participación puede comenzar incluso antes de la cirugía, mediante estrategias de prehabilitación del paciente.

En esta fase es posible administrar analgésicos antes de la incisión quirúrgica, lo que ayuda a bloquear la cascada del dolor que se desencadena durante la cirugía.

El control continúa durante todo el procedimiento y se extiende al periodo postoperatorio, con el objetivo de evitar que el dolor agudo evolucione hacia un dolor crónico.

“Es muy importante atacar el dolor desde sus inicios para evitar que se cronifique”, afirma la especialista.

El dolor: una experiencia multifactorial

La percepción del dolor es compleja y depende de múltiples factores, entre ellos aspectos físicos, genéticos y psicológicos.

“La ansiedad influye mucho en cómo percibimos el dolor. Un paciente ansioso puede interpretar un estímulo como dolor moderado o severo, por lo que disminuir la ansiedad también es parte del tratamiento”, explica la doctora Bernal.

Además, factores como la genética y las características individuales hacen que cada paciente perciba el dolor de manera distinta, incluso ante el mismo estímulo.

Investigación global sobre el dolor

El estudio del dolor es un campo ampliamente investigado a nivel internacional. Entre las organizaciones más influyentes se encuentran la International Association for the Study of Pain en Estados Unidos y la European Pain Federation en Europa.

En América Latina destaca la Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor, que promueve la investigación, la educación médica continua y la difusión de buenas prácticas para el manejo del dolor.

Humanizar la atención del dolor

Para la Dra. Bernal, el manejo del dolor debe abordarse desde una perspectiva integral y colaborativa.

“Hay que humanizar la atención sanitaria. Es necesario que profesionales de todas las especialidades estemos involucrados en el manejo del dolor; de esta forma el paciente tendrá una mejor recuperación”, concluye.

Referencia:

  1. Pérez-Guerrero AC. Rev Soc Esp Dolor. 2017;24(1):1-3

Código de aprobación local EC-2600237

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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