En Ecuador, la hipertensión afecta a cerca del 20 % de la población adulta, mientras que la diabetes alcanza a más de 550 mil personas. A esto se suman los trastornos musculoesqueléticos, que también impactan a la población laboralmente activa, muchas veces sin un diagnóstico oportuno, según el artículo Factores relacionados con la automedicación en el personal de enfermería.

Estas afecciones prevenibles, asociadas al sobrepeso, el estrés y las condiciones de trabajo, inciden directamente en el ausentismo laboral, el desempeño y la productividad de las organizaciones.

“Postergar controles médicos o recurrir a la automedicación puede agravar estos cuadros, derivando en enfermedades crónicas, mayor ausentismo y afectaciones tanto físicas como emocionales. Factores como el estrés, la fatiga, los trastornos del sueño o los dolores persistentes inciden directamente en la concentración, el ánimo y la productividad”, señala la Dra. Erika Hernández, médica ocupacional de FEMSA Salud Ecuador.

Además, síntomas como el cansancio constante, dolores recurrentes, mareos o problemas digestivos suelen subestimarse, pese a que pueden ser señales de alerta que requieren atención médica oportuna. Ignorar estas manifestaciones incrementa el riesgo de complicaciones e impacta de forma progresiva en el desempeño diario y en el bienestar general de los trabajadores.

En el marco del Día Mundial de la Salud, FEMSA Salud Ecuador realiza el llamado de escuchar al cuerpo y acudir a controles médicos de forma regular. Para la Dra. Hernández la prevención continúa siendo la mejor herramienta para cuidar la salud, fortalecer el bienestar integral y garantizar una mejor calidad de vida dentro y fuera del trabajo. La compañía prioriza la prevención para evitar complicaciones médicas y promover entornos laborales más saludables y sostenibles. La gestión integral de vigilancia de la salud contempla chequeos médicos de ingreso, periódicos, reintegro y salida; campañas de prevención; monitoreo de colaboradores con IMC (Índice de masa corporal) fuera de rango; ferias de salud; control de enfermedades crónicas y atención a personal vulnerable; programas de bienestar emocional; promoción de estilos de vida saludables; y cumplimiento de la normativa legal vigente en salud ocupacional.

La promoción de hábitos básicos como una alimentación equilibrada, una adecuada hidratación, pausas activas durante la jornada, actividad física regular y una correcta gestión del estrés cumple un rol fundamental para mantener la salud en contextos laborales exigentes.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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