La gastronomía se consolida como uno de los principales motores del turismo global de cara a 2026. Los viajeros priorizan experiencias auténticas, cocinas con identidad y propuestas que conecten territorio, producto y cultura. En este escenario, Buenos Aires reafirma su rol como capital culinaria de América Latina y se posiciona como un punto de encuentro para nuevas voces regionales, entre ellas, la cocina ecuatoriana.

Ecuador en la escena porteña

Abierta históricamente a la fusión y a la innovación, la ciudad porteña acoge cada vez más propuestas latinoamericanas. En los últimos meses, restaurantes y pop-ups liderados por chefs ecuatorianos —o por cocineros argentinos interesados en los sabores del Pacífico— han comenzado a incorporar ceviches con productos ecuatorianos, encocados reinterpretados y postres elaborados con insumos amazónicos. Esta presencia no solo fortalece el vínculo cultural con la comunidad ecuatoriana en Argentina, sino que enriquece la oferta gastronómica local y promueve un diálogo culinario contemporáneo entre ambos países.

Recoleta, un barrio clave para explorar la tendencia

Dentro de este mapa gastronómico, Recoleta se consolida como uno de los barrios estratégicos para descubrir la nueva cocina porteña. Allí, Recoleta Grand Hotel se integra de manera natural a esta conversación culinaria como un espacio que concentra distintas experiencias y conecta a los visitantes con la escena local.

Entre sus propuestas se destacan:

  • The Atrium: brasserie contemporánea con menús de temporada y platos pensados para compartir.
  • La Maga: gastronomía experimental donde los contrastes —como el chimichurri con influencias asiáticas o el yakitori de asado— definen su identidad.
  • Mansión Mihura: una nueva propuesta de street food elegante en un palacio restaurado.
  • Café de Prensa: un espacio relajado para desayunos, café de especialidad y encuentros informales.

Tendencias que marcarán 2026

  • Cocina con identidad regional: ingredientes locales y técnicas globales.
  • Experiencias inmersivas: espacios que combinan gastronomía, diseño y cultura.
  • Colaboraciones latinoamericanas: chefs, productos y narrativas compartidas.
  • Turismo gastronómico planificado: viajes diseñados alrededor de la mesa.

Para los viajeros ecuatorianos que miran hacia 2026, Buenos Aires se presenta como un destino cercano, diverso y en constante evolución. Hospedarse en Recoleta Grand Hotel permite acceder a

museos, cafés históricos y restaurantes de primer nivel, en una ciudad donde la cocina ecuatoriana comienza a ocupar un lugar cada vez más visible en la conversación internacional.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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