Cuenca es una ciudad que crece sin renunciar a su identidad. Entre calles patrimoniales, arquitectura histórica y una vida cultural vibrante, el desafío ha sido siempre el mismo, y hoy nos preguntamos cómo modernizarse sin perder el alma. En ese contexto surge La Maison, un proyecto urbano que propone una nueva forma de vivir la ciudad, integrando arquitectura contemporánea, entorno, servicios y comunidad en un solo concepto.

Ubicado en la intersección de la avenida Ordóñez Lasso y Los Álamos, una de las zonas residenciales más consolidadas y conectadas de Cuenca, el proyecto destaca por su emplazamiento estratégico. A pocos pasos del tranvía y con acceso inmediato a bancos, supermercados, restaurantes y servicios, La Maison apuesta por un modelo de vida urbana que privilegia la cercanía, la movilidad sostenible y la calidad de vida cotidiana.

“El punto de partida fue entender la ciudad y su dinámica. La Maison no nace para imponerse, sino para integrarse y aportar a un sector que ya tiene vida, servicios e identidad”, explica Joseph Schwarzkopf, vocero del proyecto.

La verticalidad del proyecto responde, además, a una necesidad urbana concreta que es, densificar sin expandirse de manera desordenada. Este enfoque permite un uso más eficiente del suelo, reduce la presión sobre las zonas periféricas y favorece un crecimiento más compacto, equilibrado y sostenible. “Crecer hacia adentro es una decisión responsable. Apostar por densidad bien planificada es pensar en el futuro de la ciudad”, señala Schwarzkopf.

Uno de los principales aportes de La Maison es su concepto de uso mixto, que integra residencias, hotelería y áreas comunes en un solo ecosistema urbano. El proyecto incorpora el hotel 5 estrellas, con lobby, restaurantes y espacios de recreación que no solo están pensados para turistas, sino también para los residentes, generando actividad permanente y servicios dentro del mismo conjunto. “Este no es solo un edificio para vivir o alojarse; es un punto de encuentro. Queríamos que el proyecto genere vida urbana real, que active el sector y reduzca desplazamientos innecesarios”, destaca Schwarzkopf.

Las áreas comunes han sido concebidas como espacios de encuentro, contemplación y descanso. Materiales cálidos, vistas abiertas y una relación fluida entre interior y exterior buscan generar una experiencia cotidiana más humana y conectada con la ciudad. Este enfoque impacta directamente en la calidad de vida, al fomentar la interacción social, el sentido de comunidad y el bienestar emocional, elementos cada vez más valorados en el diseño urbano contemporáneo.

“Hoy las personas buscan algo más que metros cuadrados. Buscan bienestar, comunidad y una relación más amable con su entorno. Eso es lo que propone La Maison”, afirma Schwarzkopf.

El proyecto ha sido diseñado por Lorenz Krisai, arquitecto austríaco y fundador de Lorenz Krisai Architecture en colaboración de Uribe Schwarzkopf. Krisai desarrolla una visión del diseño que combina rigor conceptual, sensibilidad urbana y una profunda atención al contexto local.

Su aproximación parte de la idea de que la arquitectura no existe en el vacío, sino dentro de sistemas complejos sociales, culturales, ambientales y urbanos, y que su rol es transformar esos desafíos en oportunidades para crear espacios más humanos, conectados y significativos.

La composición volumétrica responde a una lógica de fragmentación y escala. Su masa se divide visualmente en cuerpos y planos que dialogan con el entorno inmediato, evitando una presencia monolítica y permitiendo que el edificio se perciba como parte del tejido urbano.

La verticalidad, lejos de ser solo una respuesta funcional, se plantea como una oportunidad para crear un hito urbano amable: reconocible en el skyline de Cuenca, pero respetuoso de su escala histórica y carácter. “Queremos que La Maison sea reconocida no solo por su diseño, sino por la forma en que se integra a la ciudad y mejora la experiencia urbana”, concluye Schwarzkopf.

En una ciudad que busca equilibrar tradición y modernidad, La Maison se posiciona como un ejemplo de cómo la arquitectura contemporánea puede dialogar con el patrimonio, revitalizar sectores consolidados y ofrecer nuevas formas de habitar sin perder la esencia que hace de Cuenca una de las ciudades más valoradas del país.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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