- De acuerdo con la Sociedad Ecuatoriana de Endocrinología, el hipotiroidismo es la patología endocrina más común en el país, afectando a cerca del 8% de los adultos.
- Según el Registro de Tumores SOLCA esta patología representa la tercera causa de cáncer en mujeres ecuatorianas, solo superada por el cáncer de mama y cuello uterino.
En el marco de las acciones de concientización sobre la salud tiroidea, especialistas destacan la importancia de comprender el rol de la tiroides y reconocer a tiempo los signos de alerta de sus alteraciones; el propósito es educar a la población y no reemplaza la consulta médica profesional. La tiroides es una pequeña glándula ubicada en el cuello que produce hormonas esenciales para regular el uso de energía del cuerpo, la temperatura y el correcto funcionamiento del corazón, el cerebro, los músculos y otros sistemas vitales.
“El adecuado funcionamiento de la tiroides es fundamental para el equilibrio general del organismo. Cuando esta glándula produce muy poca o demasiada hormona, pueden aparecer síntomas que afectan de forma significativa la calidad de vida”, explica el Dr. Ossama Lashin, Endocrinólogo de Cleveland Clinic.
De acuerdo con la Sociedad Ecuatoriana de Endocrinología, entre los problemas tiroideos más comunes se encuentra el hipotiroidismo, la patología más común en Ecuador afectando a cerca del 8% de los adultos. Se origina principalmente por la enfermedad de Hashimoto y se manifiesta con fatiga, aumento de peso y sensibilidad al frío; por el contrario, el hipertiroidismo implica un exceso hormonal que causa pérdida de peso, ansiedad y palpitaciones.
También son frecuentes los nódulos tiroideos, pequeños bultos en la glándula que, gracias al ultrasonido moderno, pueden detectarse en hasta el 60–68% de los adultos, la mayoría no son cancerosos. Otra condición es la tiroiditis, una inflamación de la tiroides que puede presentarse, por ejemplo, después del embarazo, con cambios temporales en la producción hormonal.
Según el Registro de Tumores SOLCA esta patología representa la tercera causa de cáncer en mujeres ecuatorianas, solo superada por el cáncer de mama y cuello uterino, además puede afectar a adultos mayores, personas con antecedentes familiares de enfermedad tiroidea o autoinmune, quienes tienen una ingesta inadecuada de yodo, han recibido radiación en cabeza o cuello, toman ciertos medicamentos, o mujeres durante el primer año después del parto.
Aunque no se sugieren pruebas de rutina para personas sin síntomas, es fundamental consultar a un médico ante señales como bultos en el cuello, cambios en la voz o dificultad para tragar. Asimismo, se recomienda asegurar el consumo de sal yodada y, en el caso de mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, supervisar con un profesional el aporte de yodo en sus suplementos vitamínicos.
