Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en Ecuador, representando entre el 24 % y 26 % de las defunciones a escala nacional, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud Pública y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Frente a este panorama y en el marco del mes del corazón, especialistas coinciden en que hábitos simples y accesibles, como caminar diariamente, pueden marcar una diferencia significativa en la salud del corazón.

Las enfermedades cardíacas abarcan una variedad de condiciones que afectan la función o estructura del corazón, siendo la enfermedad de las arterias coronarias la más común, esta condición puede provocar un ataque al corazón, insuficiencia cardíaca o incluso un derrame cerebral si no se controla adecuadamente.

Adoptar cambios en el estilo de vida, como aumentar la actividad física diaria, es una de las maneras más efectivas de mantener la salud del corazón y disminuir la probabilidad de desarrollar cardiopatías. “Una caminata diaria de 30 a 60 minutos en la mayoría de los días de la semana ayuda a fortalecer el corazón, mejorar la circulación y mantener niveles saludables de presión arterial, colesterol y azúcar en sangre, todos ellos factores de riesgo clave para enfermedades cardíacas” asegura Dr. Antonio Lewis, especialista en Cardiología Insuficiencia cardíaca y trasplante Cardiología de Cleveland Clinic.

Además de caminar, otros hábitos saludables recomendados por expertos incluyen mantener un peso corporal adecuado, dormir al menos 6 horas cada noche, reducir el consumo de alimentos altos en sal o grasas saturadas, evitar el uso de productos de tabaco y moderar el consumo de alcohol.

En Ecuador, en donde el sedentarismo es uno de los principales factores que incrementan el riesgo cardiovascular, especialmente en adultos mayores de 40 años, integrar actividades como la caminata diaria en la rutina puede representar una estrategia de prevención accesible para todos, sin importar la edad o condición física. Caminar no solo beneficia la salud física, sino que también contribuye al bienestar psicológico y emocional, disminuye el estrés y puede formar parte de una rutina comunitaria de ejercicio, lo que lo convierte en una herramienta poderosa en la prevención primaria de enfermedades cardíacas.

Especialistas en salud recomiendan además consultar periódicamente con un médico para evaluar factores individuales de riesgo, tales como antecedentes familiares, hipertensión o diabetes, y así complementar la actividad física con otros cuidados preventivos adecuados a cada persona.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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