Febrero, mes de San Valentín, suele asociarse con muestras de afecto, cercanía y besos. Sin embargo, detrás de este gesto cotidiano existe un aspecto pocas veces considerado: la salud bucal, un factor que influye en la apariencia de la sonrisa, en el bienestar general y en la confianza al momento de compartir momentos íntimos.
La boca es uno de los ecosistemas más complejos del cuerpo humano. Alberga más de 700 tipos de bacterias que, en condiciones normales, conviven en equilibrio. Cuando existe una higiene deficiente o problemas como caries y enfermedad periodontal, este balance se rompe, favoreciendo la proliferación de microorganismos que pueden afectar la salud oral y transmitirse durante el contacto cercano, como los besos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y estudios de la Asociación Dental Americana (ADA).
“La boca funciona como una puerta de entrada al organismo. Cuando hay inflamación de encías, sangrado o caries activas, las bacterias tienen mayor facilidad para multiplicarse y transmitirse. En fechas como San Valentín, donde el contacto es más frecuente, mantener una correcta higiene bucal es una forma de cuidado personal y también hacia la pareja”, explica Ana María Cabezas, odontóloga y vocera de Sauber.
Un dato poco conocido es que un beso de apenas 10 segundos puede intercambiar hasta 80 millones de bacterias. Entre ellas se encuentran microorganismos como Streptococcus mutans, asociado al desarrollo de caries dental. Si bien besar no representa un riesgo en sí mismo, hacerlo cuando existen problemas bucales sin tratar puede facilitar la transmisión de bacterias dañinas.
Según la Federación Dental Internacional (FDI), el mal aliento es una de las principales preocupaciones en las relaciones cercanas. Más del 80 % de los casos se originan en la propia boca, como consecuencia de la acumulación de placa bacteriana en la lengua, encías y espacios interdentales. Estos depósitos generan compuestos sulfurados volátiles, responsables del olor desagradable, una condición que puede prevenirse con hábitos adecuados de higiene oral.
La salud bucal, además, no solo tiene implicaciones locales. Diversos estudios han evidenciado la relación entre la enfermedad periodontal y afecciones sistémicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes y complicaciones durante el embarazo, lo que refuerza la importancia de una boca sana como parte del cuidado integral de la salud.
En el mes del amor, hablar de besos es también hablar de prevención y autocuidado. Una sonrisa saludable fortalece la seguridad personal y contribuye a relaciones más sanas y confiables.
Desde su experiencia en higiene oral, Sauber recomienda mantener una rutina diaria que incluya cepillado después de cada comida, uso correcto de hilo dental, limpieza de la lengua, enjuague bucal y visitas periódicas al odontólogo. Pequeños hábitos diarios marcan la diferencia para proteger la salud bucal y disfrutar de cada sonrisa con mayor tranquilidad.
