Durante los últimos años, los espacios exteriores dejaron de ser un “extra” en casa para convertirse en una extensión real del estilo de vida. Hoy, balcones pequeños se transforman en rincones de pausa, terrazas son los escenarios ideales para reuniones y fiestas, y los patios o jardines son cada vez más valorados como lugares de descanso, conexión y bienestar.
En este contexto, los muebles para exteriores se volvieron piezas clave, ya no solo cumplen una función práctica, sino que también aportan estética, identidad y comodidad. Sin embargo, existe la percepción de que estos muebles están hechos para resistir a factores externos, cuando en realidad su durabilidad depende de rutinas simples, pero constantes de mantenimiento.
Para Javier Leon, Gerente de Categorías de Colineal, la clave de la durabilidad de los muebles de exterior está en el cuidado que reciben después de la compra y en la atención que se les da en el hogar. Por ello, la marca comparte una serie de recomendaciones clave que marcan la diferencia entre muebles que envejecen prematuramente y espacios que se mantienen estéticos y funcionales durante años.
1. Cada material tiene su propio ritual
No todos los muebles se cuidan igual. La madera, por ejemplo, necesita limpieza suave y aplicaciones periódicas de aceites protectores para conservar su textura y color. El ratán sintético requiere cepillos de cerdas suaves que eviten que la suciedad se acumule en las tramas, mientras que el metal debe secarse completamente tras cada limpieza para preservar su acabado.
2. El sol también deja huella
Aunque la luz natural es parte del encanto de los espacios exteriores, la exposición prolongada puede generar decoloración y resequedad. Se recomienda rotar los muebles periódicamente para evitar un desgaste desigual y complementar con fundas transpirables que protejan sin afectar la ventilación ni la estética.
3. Cojines: confort que también necesita cuidado
Los cojines son esenciales para crear ambientes acogedores, pero también los más vulnerables. Aun cuando sean aptos para exteriores, la humedad constante puede generar malos olores o deterioro interno. El experto de Colineal, sugiere guardarlos bajo techo cuando no se usan o elegir fundas removibles y lavables para mantenerlos en buen estado por más tiempo.
4. Cuidado en detalles de funcionalidad
Uniones flojas, tornillos sueltos o bases desniveladas pueden afectar tanto la seguridad como la experiencia de uso. Una revisión periódica permite anticiparse a daños mayores y conservar la estabilidad y estética del mobiliario.
5. El mantenimiento también es estacional
Así como cambian las rutinas del hogar según la época del año, los muebles de exterior también necesitan ajustes. Antes de temporadas lluviosas, aplicar selladores o protectores ayuda a prevenir daños por humedad. En épocas secas, hidratar materiales como la madera evita grietas y pérdida de textura.
Javier Leon, Gerente de Categorías de Colineal añade, que “muchas veces el desgaste prematuro no tiene que ver con la calidad del mueble, sino con pequeños descuidos acumulados en el tiempo. Con rutinas simples y bien dirigidas, es posible extender significativamente su vida útil y disfrutar la experiencia para la que fueron diseñados”.
El verdadero lujo está en habitar los espacios exteriores sin preocupaciones. Con información adecuada y hábitos sencillos, los espacios al aire libre pueden mantenerse funcionales, estéticos y listos para vivirse sin importar la temporada.
