¿Qué ocurre antes de que un alimento llegue a la mesa? Esta pregunta forma parte del eje de “Detrás de”, una campaña impulsada por Mi Comisariato que busca visibilizar los procesos, controles y personas que intervienen en la cadena alimentaria, con el objetivo de promover mayor conocimiento y confianza en los consumidores.
En un contexto donde la seguridad alimentaria y la trazabilidad son cada vez más relevantes para la salud pública, conocer el origen de los productos, sus condiciones de procesamiento y los estándares de calidad aplicados se vuelve un factor clave al momento de compra.
Procesos que protegen la calidad de los alimentos
La iniciativa pone énfasis en etapas fundamentales como la selección de proveedores, los controles sanitarios, la tecnología aplicada en plantas de procesamiento y los sistemas de conservación que permiten preservar frescura y calidad.
En el caso de productos cárnicos, por ejemplo, la planta de carnes más moderna de latinoamérica, procesadora de res, cerdo, chivo y cordero mediante procesos automatizados de recepción, limpieza, desposte y empaque en atmósfera controlada, técnica que extiende la vida útil del alimento manteniendo sus características organolépticas y sanitarias.
Estos procesos se desarrollan bajo certificaciones de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), estándares que garantizan que los alimentos estén libres de contaminantes físicos, químicos y microbiológicos.
En frutas y verduras, la seguridad se sustenta en la selección directa de productores y distribuidores nacionales, controles de calidad en recepción y procesos automatizados en una planta especializada de alta tecnología. La sanitización se realiza con desinfectantes de grado alimentario en sistemas de lavado controlado que no afectan la calidad del producto.
La conservación se asegura mediante cámaras de refrigeración con rangos de temperatura de 2 a 4 °C y de 6 a 8 °C según el tipo de alimento, junto con una
cadena de frío continua cercana a 12 °C en toda la operación logística. Estos procesos permiten preservar frescura, valor nutricional y condiciones higiénicas adecuadas desde la cosecha hasta el punto de venta.
Transparencia y decisiones de consumo informadas
Uno de los principales aportes de “Detrás de” es acercar al público a aquello que normalmente no ve: el trabajo técnico, humano y logístico que respalda la disponibilidad de alimentos seguros y accesibles. Comprender estos procesos permite dimensionar el valor de la trazabilidad, los controles y la eficiencia operativa en la calidad final del producto.
La iniciativa se difunde a través de contenidos audiovisuales, espacios informativos y material educativo que explican de forma visual y cercana cómo funciona la cadena alimentaria desde el origen hasta el punto de compra.
Seguridad alimentaria como responsabilidad compartida
Promover una cultura de transparencia en alimentos no solo fortalece la confianza del consumidor, sino que también impulsa estándares más altos en la industria y fomenta prácticas responsables a lo largo de toda la cadena productiva.
Conocer qué hay detrás de lo que comemos se convierte así en una herramienta de salud preventiva y educación alimentaria, que permite a las familias tomar decisiones con mayor información y tranquilidad.
