- Más de 2,8 millones de estudiantes en Ecuador reciben diariamente refrigerios nutritivos durante el año escolar en 12.800 instituciones educativas a nivel nacional.
- En todo el mundo, más de 418 millones de niños en 176 países reciben bebidas nutritivas dentro de programas de alimentación escolar.
- En Ecuador, dos de cada diez niños menores de 2 años en zonas rurales y vulnerables, y hasta 5 de poblaciones indígenas, sufren desnutrición, lo que evidencia la importancia de fortalecer estos programas.
Los Programas de Alimentación Escolar (PAE), que nutren a millones de niños en Ecuador y todo el mundo, han demostrado ser una inversión directa en el futuro, toda vez que contribuyen con su desarrollo físico y mental y les aportan la energía y los nutrientes que requieren para aprender.
A nivel global, estos programas se han consolidado como una política clave para combatir la malnutrición infantil y promover la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo. De acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos WFP, más de 418 millones de niños acceden a programas de alimentación escolar en 176 países.
Dentro de esta iniciativa, alrededor de 66 millones reciben leche u otras bebidas nutritivas en envases de cartón en 49 países, una solución que permite prolongar la vida de los alimentos y garantizar su disponibilidad, incluso en zonas de difícil acceso, de forma segura y sin necesidad de refrigerarlos mientras se mantengan sellados.
De acuerdo con la Federación Panamericana de Lechería (Fepale), garantizar una nutrición adecuada durante la infancia es una necesidad y una prioridad para el desarrollo físico y cognitivo de los niños. Sin embargo, en las zonas rurales y comunidades más vulnerables de Ecuador, el acceso constante a alimentos nutritivos sigue siendo un desafío.
Eric Pinilla, director de Food for Development Americas, de Tetra Pak, advierte que, de acuerdo con estadísticas de Unicef, “dos de cada diez niños menores de 2 años en estas regiones sufren desnutrición, y la situación sigue siendo aún más alarmante en las poblaciones indígenas, donde tres de cada diez niños no reciben una alimentación adecuada. Ante esta realidad, los PAE se consolidan como una red vital de apoyo, proporcionando a miles de niños la nutrición necesaria para su crecimiento y futuro”.
Ecuador y su apuesta por la alimentación escolar
De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), en el país cerca de 2,8 millones de estudiantes reciben diariamente refrigerios nutritivos durante el año escolar, un esfuerzo que alcanza a 12.800 instituciones educativas a nivel nacional.La alimentación escolar también tiene un efecto en la economía local: en Ecuador estos programas conectan a miles de productores, especialmente del sector lácteo, fortaleciendo las cadenas productivas del campo y promoviendo el desarrollo rural.
Se estima, de hecho, que más de 1,2 millones de empleos se generan directa e indirectamente a través de estas cadenas de abastecimiento, contribuyendo a dinamizar la economía del campo ecuatoriano y a sostener el trabajo de miles de familias.
Detrás de cada refrigerio escolar existe un complejo sistema logístico que permite que los alimentos lleguen en condiciones óptimas a todos los rincones del país.
Los productos deben recorrer largas distancias para llegar a escuelas ubicadas en las 24 provincias del Ecuador, incluidas comunidades rurales y zonas de difícil acceso. En este proceso intervienen múltiples actores que aseguran que los alimentos mantengan su calidad nutricional, inocuidad y seguridad, incluso después de largos trayectos.
Envases que protegen la calidad y el ambiente
Natalia Rodríguez, directora comercial de Tetra Pak Ecuador, explica que “una de las claves para garantizar la inocuidad de los alimentos en estos programas es el uso de envases diseñados para proteger el contenido, que no requieren conservantes añadidos ni refrigeración; gracias a eso, productos como la leche pueden distribuirse y ser entregados a los escolares, en todo el país, con seguridad”.
Estos envases están elaborados con materiales provenientes, en su mayoría, de fuentes renovables y certificadas, y además pueden reciclarse. Solo en Ecuador 214 millones de envases de cartón fueron recuperados y reciclados el año pasado, permitiendo que sus materiales se transformen en nuevos productos como sillas, láminas para techos, útiles escolares y muebles.
Detrás de cada alimento que llega a las manos de un estudiante existe el trabajo de miles de personas que hacen posible este sistema: agricultores, productores, transportistas, especialistas en seguridad alimentaria y recicladores. Todos ellos forman parte de una cadena silenciosa que vela por el bienestar de los niños.
Así, la nutrición escolar se consolida como uno de los pilares fundamentales para el desarrollo del país, sembrando diariamente las bases de una generación más fuerte, saludable y preparada para enfrentar los desafíos del mañana.
