El mercado laboral ecuatoriano ha mostrado avances importantes en la participación femenina durante los últimos años. Sin embargo, los datos revelan que aún persisten desafíos estructurales que limitan el acceso de las mujeres a sectores técnicos, industriales y a posiciones de alta dirección.
De acuerdo con la ENEMDU 2025 (Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo) se observó un ecosistema en transformación: la participación laboral femenina alcanzó el 53.8%, un avance frente a años anteriores, aunque aún distante del 77.4% de participación masculina.
Un análisis realizado por SGF Global Ecuador, basado en procesos de selección ejecutados durante 2025 ofrece una radiografía clara sobre cómo participan actualmente las mujeres en el empleo formal, cuáles son las áreas donde tienen mayor presencia y qué barreras aún deben superarse para alcanzar una mayor equidad laboral.
Dónde están trabajando las mujeres
El análisis de SGF Global evidencia que el talento femenino se concentra principalmente en áreas relacionadas con servicios, gestión administrativa y funciones comerciales. Entre los sectores con mayor presencia de mujeres destacan:
- Recursos Humanos
- Trabajo social
- Enfermería y servicios de salud
- Ventas de intangibles (seguros, telecomunicaciones)
- Marketing y publicidad
- Servicio al cliente y call centers
- Finanzas y contabilidad
- Actividades administrativas y de oficina
También existe una participación significativa en roles de ventas, promoción comercial y atención al cliente, donde las habilidades de comunicación y gestión relacional son altamente valoradas por las empresas.
Brechas en sectores técnicos e industriales
A pesar de los avances, persiste una baja participación femenina en sectores tradicionalmente asociados a perfiles técnicos o industriales. Entre las áreas con menor presencia de mujeres se encuentran:
- Tecnologías de la información (desarrollo de software, programación)
- Ingenierías técnicas (mecánica, electromecánica, robótica, civil)
- Logística y operaciones
- Minería y petróleo
- Construcción
- Agricultura y ganadería
- Operaciones industriales especializadas
De acuerdo con SGF Global, estas brechas se relacionan con factores estructurales como turnos rotativos, trabajo en campo prolongado, certificaciones técnicas específicas o requisitos de experiencia industrial, que históricamente han limitado la participación femenina en estos sectores.
El principal desafío: el acceso a posiciones de liderazgo
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la distribución del empleo femenino según nivel jerárquico. Las cifras muestran que:
- 88,2% de las mujeres se concentra en cargos operativos.
- 7,8% ocupa posiciones de mando medio.
- Apenas 3,9% llega a cargos de alta dirección.
Johana Bustamante, experta en talento humano de SGF Global, enfatiza “este comportamiento revela que el principal desafío no es necesariamente el ingreso de las mujeres al mercado laboral, sino su progresión hacia posiciones estratégicas y de toma de decisiones”.
Entre las barreras más comunes identificadas se encuentran la falta de programas estructurados de promoción interna, menor exposición a proyectos estratégicos y la persistencia de sesgos en procesos de decisión ejecutiva.
Tendencias hacia una mayor inclusión
El mercado laboral ecuatoriano muestra señales de transformación gradual. Cada vez más mujeres acceden a carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y posiciones técnicas, impulsadas por el mayor acceso a educación superior y políticas empresariales orientadas a la diversidad.
No obstante, sectores como la construcción aún registran una participación femenina cercana al 6,2%, lo que refleja el amplio margen de crecimiento para integrar talento femenino en áreas productivas estratégicas para el país.
Entre las prácticas que aceleran el liderazgo femenino destacan:
- Programas formales de desarrollo y promoción interna con enfoque de género.
- Políticas de flexibilidad laboral y corresponsabilidad (trabajo híbrido, guarderías, convenios escolares, teletrabajo parcial).
- Eliminación de sesgos en selección y metas explícitas de paridad, inclusión obligatoria de mujeres en todos los procesos.
Bustamante explica que impulsar el liderazgo femenino no solo es una cuestión de equidad, sino también de competitividad empresarial “Las organizaciones que promueven equipos diversos suelen tomar decisiones más innovadoras y sostenibles”.
En este contexto, impulsar programas de desarrollo profesional, eliminar sesgos en los procesos de selección y promover políticas de flexibilidad laboral serán factores clave para cerrar las brechas y potenciar el talento femenino en el país.
