El cáncer Cérvico Uterino (CCU) es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en mujeres a nivel mundial, con aproximadamente 660.000 nuevos casos y 350.000 muertes registradas en 20221.

En el mismo año, en Ecuador se registraron 1.792 nuevos casos de CCU en mujeres. Esto lo ubicó como el segundo tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres3.

La enfermedad se origina por una infección persistente por el Virus del Papiloma Humano (VPH). Las mujeres infectadas presentan un riesgo seis veces mayor de desarrollarla1.  

Cada 26 de marzo se conmemora el Día mundial de la Prevención del cáncer Cérvico Uterino (CCU), con el objetivo de concientizar sobre los factores de riesgo y síntomas de este tipo de cáncer para contribuir a la prevención y al diagnóstico precoz de la enfermedad. 7

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en mujeres a nivel mundial, con aproximadamente 660.000 nuevos casos y 350.000 muertes registradas en 2022.¹ La evidencia científica confirma que el (VPH) es la causa de prácticamente todos los casos de CCU2.

En el mismo año, en Ecuador se registraron 1.792 nuevos casos, lo que representa el 10,5 % de todos los diagnósticos de cáncer en la población femenina. Esto lo ubicó como el segundo tipo más frecuente entre las mujeres, después del cáncer de seno3.

Los virus del (VPH) son un grupo de más de 200 virus relacionados, de los cuales existen alrededor de 12 tipos de VPH de riesgo alto: 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58 y 598. La mayoría de las personas sexualmente activas la contraerán en algún momento de su vida. En la mayoría de los casos, el sistema inmunitario elimina el virus en uno o dos años².

No obstante, cuando la infección persiste y está causada por tipos oncogénicos de alto riesgo, puede provocar lesiones precancerosas que, si no se detectan y tratan a tiempo, evolucionan hacia cáncer¹. Según el Instituto Nacional del Cáncer, los tipos 16 y 18 del VPH son responsables del 70% de los casos de CCU a nivel mundial, afectando de manera significativa a la población femenina².

Por lo general, cuando la infección por VPH persiste, la enfermedad avanza y puede tardar entre 15 y 20 años en evolucionar hacia un cáncer. Sin embargo, en personas con factores de riesgo como un sistema inmune debilitado, la presencia de otras infecciones de transmisión sexual, la cantidad de partos, un primer embarazo a edad temprana o el consumo de tabaco, aumentan la posibilidad de que las lesiones evolucionen más rápidamente hacia un CCU, pudiendo hacerlo en un período de entre 5 y 10 años1.

Medidas de protección: vacunación y detección temprana

La OMS destaca que el CCU puede prevenirse en gran medida mediante la implementación de estas tres estrategias4:

  • Vacunación (prevención primaria)
  • Tamizaje (prevención secundaria): prueba VPH, papanicolaou, VPH + citología
  • Tratamiento oportuno6

Estrategia mundial 90-70-90

En 2020, la Organización Mundial de la Salud lanzó la Estrategia Mundial para acelerar la eliminación del CCU como problema de salud pública5.

La iniciativa establece tres metas para 2030:

  • 90% de las niñas completamente vacunadas contra el VPH antes de los 15 años.
  • 70% de las mujeres examinadas con una prueba de alta precisión antes de los 35 años y nuevamente antes de los 45 años.
  • 90% de las mujeres diagnosticadas con lesiones precancerosas o cáncer que reciban tratamiento adecuado5.

El CCU es una enfermedad prevenible; por ello, fortalecer la educación, ampliar el acceso equitativo a la vacunación y garantizar diagnósticos tempranos no solo contribuye a reducir la mortalidad, sino que constituye un compromiso tangible con la vida, la salud y el futuro de miles de mujeres.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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