- Especialistas de Arcamia, tienda especializada en dermocosmética y bienestar, advierten que la viralización está promoviendo errores frecuentes en el cuidado facial por replicación sin criterio técnico.
El crecimiento del contenido sobre cuidado facial en plataformas como TikTok ha modificado los hábitos de consumo de miles de personas. Sin embargo, esta tendencia también abre un debate sobre la forma en que se construyen las rutinas de skincare y sus posibles efectos en la piel.
Un estudio publicado en la revista Pediatrics, desarrollado por investigadores de Northwestern University[1] y enfocado en población adolescente, evidenció que las rutinas virales incluyen en promedio seis productos por aplicación y hasta once ingredientes activos potencialmente irritantes. Este tipo de combinaciones incrementa el riesgo de irritación, sensibilidad y alteraciones en la barrera cutánea.
Aunque el análisis se centra en población joven, especialistas advierten que estos patrones de consumo se replican en otros grupos de edad, impulsados por la viralidad del contenido en redes sociales.
Desde arcamia, tienda especializada en dermocosmética, bienestar y cuidado personal, especialistas en dermocosmética identifican un patrón creciente de errores asociados a la replicación de tendencias digitales sin criterio profesional.
“Hoy existe una sobreexposición a rutinas que combinan múltiples productos sin entender su función. La piel no responde igual en todas las personas, y aplicar tendencias sin diagnóstico previo puede generar irritación, sensibilidad o desequilibrios en la piel”, explica Dr. Emilio Cárdenas, especialista de arcamia.
Entre las prácticas más difundidas se encuentran:
- Aplicación directa de hielo sobre el rostro, que puede generar cambios bruscos de temperatura.
- Mezcla de activos como ácidos exfoliantes y retinol sin control técnico.
- Uso de ingredientes caseros como limón o bicarbonato, que alteran el equilibrio natural de la piel.
- Rutinas extensas con múltiples productos que saturan la piel y afectan su función protectora.
Crioterapia: Frío utilizado con criterio
La crioterapia facial es una técnica que utiliza frío aplicado de forma controlada para estimular la piel, mejorar la circulación y reducir la inflamación.
“El frío puede ser un aliado en el cuidado facial, pero su aplicación debe ser controlada. Cuando se utilizan estímulos extremos o inestables, como el hielo directo, se pueden generar efectos contraproducentes”, añade el Dr. Cárdenas.
Frente a la popularización de prácticas virales, el mercado dermocosmético ha incorporado herramientas que priorizan la estabilidad y la seguridad en el uso del frío.
“Hoy existen soluciones que permiten aplicar crioterapia de forma controlada, manteniendo una temperatura estable y evitando el contacto directo con hielo. Esto responde a una necesidad clara: cuidar la piel con criterio, no replicar tendencias”, señala Cárdenas.
En este contexto, dispositivos de crioterapia facial como CAAM[2] permiten trabajar con frío controlado durante varios minutos, favoreciendo la circulación, reduciendo la inflamación y generando un efecto tensor visible, sin exponer la piel a cambios bruscos de temperatura.
Además, ante la masificación de tendencias digitales, arcamia plantea un enfoque basado en tres principios: diagnóstico, personalización y control.
El cuidado facial, señalan sus especialistas, debe responder a las necesidades específicas de cada piel y no a la replicación de rutinas virales.
Como parte de esta visión, recomiendan:
- Priorizar rutinas simples y consistentes
- Evitar la combinación de activos sin asesoría
- Reducir la cantidad de productos utilizados
- Incorporar herramientas que respeten la fisiología de la piel
“El skincare no debería responder a tendencias, sino a las necesidades reales de la piel. Menos productos, mejor seleccionados y bien aplicados, siempre será más efectivo que seguir rutinas sin criterio”, concluye el Dr. Emilio Cárdenas, especialista de arcamia.
arcamia impulsa una conversación sobre bienestar consciente, promoviendo decisiones informadas y un cuidado de la piel basado en evidencia, no en algoritmos.
[1] https://publications.aap.org/pediatrics/article-abstract/156/1/e2024070309/202103/Pediatric-Skin-Care-Regimens-on-TikTok?r
