• De acuerdo con la Corporación Financiera Internacional (IFC), un hospital consume en promedio 2.5 veces más energía por metro cuadrado que un edificio comercial tradicional.

• Innovaciones médicas asistidas por Inteligencia Artificial y enfriamiento sellado reducen hasta un 77% el consumo energético diario en modo de espera, convirtiéndose en un mecanismo de alivio operativo directo.

La eficiencia energética dejó de ser una iniciativa exclusivamente ambiental para convertirse en una variable crítica de la sostenibilidad financiera de los hospitales. En cualquier organización de salud, mantener la continuidad de la operación exige un gasto de recursos masivo. De acuerdo con la Corporación Financiera Internacional (IFC), un hospital consume en promedio 2.5 veces más energía por metro cuadrado que un edificio comercial tradicional. Esta alta demanda responde a flujos de trabajo que nunca se detienen y a rigurosas normas de climatización, iluminación y bioseguridad necesarias para preservar el confort y el bienestar de los usuarios.
Francisco Vélez, Director General de Siemens Healthineers, asegura que: «Al integrar tecnologías que optimizan el consumo energético y agilizan los flujos de trabajo, logramos que los costos operativos dejen de ser una carga incierta. Esta estabilidad financiera permite a las clínicas reinvertir en la actualización de sus servicios, asegurando que la calidad de la atención y la precisión diagnóstica se mantengan constantes, sin verse comprometidas por las presiones económicas del entorno»
Actualmente, la innovación tecnológica demuestra que es posible revertir esta tendencia mediante el uso de software inteligente y algoritmos avanzados. Sistemas de tomografía computarizada modernos implementan modos de ahorro automático que reducen el consumo eléctrico diario hasta en un 77% durante sus tiempos de espera. En paralelo, la reconstrucción de imágenes asistida por Inteligencia Artificial disminuye la duración de los exámenes de rutina, reduciendo el gasto de electricidad directo por paciente.
Por ejemplo, la tecnología de imán sellado de sistemas de resonancia magnética, elimina la dependencia de recargas del helio líquido. Al reducir la necesidad de este insumo escaso y simplificar la infraestructura requerida, las clínicas logran optimizar integralmente sus costos de instalación, mantenimiento y consumo eléctrico.
Esta transición no solo protege el equilibrio financiero de los centros médicos, sino que democratiza el acceso a diagnósticos de precisión bajo un modelo de sostenibilidad ambiental local.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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