Ante el incremento de las tarifas y la persistencia de los cortes de energía, la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA) plantea la necesidad de abordar conjuntamente el costo y la continuidad del suministro, por sus efectos sobre toda la cadena productiva del camarón.
El impacto no se limita a los usuarios que reciben una factura más alta. También aumentan los costos de proveedores de insumos y servicios, que se trasladan a la producción de camarón y presionan la competitividad de toda la cadena.
El escenario es adverso: a una tarifa más alta se suman las interrupciones del servicio y las disposiciones de autogeneración por períodos de al menos 48 horas para las empresas, con el costo adicional que esto implica.
Además, el aumento para los segmentos de alto voltaje AV1 y AV2 genera una distorsión entre actores de la cadena sujetos a distintos incrementos tarifarios. La CNA cuestiona que esta carga recaiga justamente sobre usuarios que han realizado inversiones en infraestructura eléctrica, como subestaciones y obras de conexión.
La producción necesita abastecimiento eléctrico las 24 horas, sin interrupciones. Mientras persistan los cortes, debe garantizarse diésel suficiente y oportuno para sostener la generación propia. El sector camaronero trabaja con organismos vivos: la continuidad energética es indispensable para proteger la supervivencia de larvas y camarones en cultivo, mantener la producción de alimento balanceado y preservar la cadena de frío del producto destinado a la exportación.
Por ello, es fundamental conocer con claridad la situación energética y el plan del Gobierno para asegurar el suministro, con medidas y plazos concretos que permitan programar operaciones e inversiones. Ese plan debe agilizar los trámites privados para que las empresas aporten nueva generación.
La CNA hace un llamado a trabajar conjuntamente en estas soluciones para dar previsibilidad a la producción y sostener el empleo y la inversión.
