Quito.- El 31 de octubre, Día Mundial del Ahorro, es una oportunidad para destacar la importancia de la planificación financiera familiar frente a los gastos educativos y las metas académicas a futuro.
En Ecuador, la educación representa una parte importante del presupuesto de los hogares. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en 2024, el gasto total destinado a educación alcanzó USD 8.157 millones, de los cuales USD 3.429 millones fueron asumidos directamente por las familias, lo que equivale a cerca del 42%. Estos recursos cubren necesidades de las distintas etapas de formación, desde la educación escolar hasta la universidad y los estudios de especialización, por lo que anticipar estos gastos puede ayudar a las familias a organizar sus finanzas y planificar sus objetivos a largo plazo.
Estos gastos se presentan en diferentes momentos y pueden cambiar según las necesidades de cada familia. Por eso, empezar a pensar en la educación como una meta financiera desde temprano puede ayudar a organizar mejor el presupuesto. Definir para qué se quiere ahorrar, cuánto tiempo se tiene y establecer aportes periódicos permite avanzar poco a poco hacia objetivos que todavía están a varios años de distancia.
“Cuando una familia piensa en la educación de sus hijos, no solo debe considerar los gastos del próximo año escolar. También puede pensar en las siguientes etapas y prepararse con tiempo. Tener una meta clara y ahorrar de manera constante ayuda a organizar mejor los recursos”, señala Esteban Vela, vicepresidente Técnico y de Reaseguros de Equisuiza.
Para comenzar a preparar una meta educativa, Equisuiza recomienda:
• Definir la meta a alcanzar. Tener claro si el objetivo es cubrir los próximos años escolares, una carrera universitaria o una formación posterior ayuda a establecer un horizonte.
• Empezar a tiempo. Una meta que está a varios años de distancia permite distribuir el esfuerzo y evitar que todo el gasto se concentre en un mismo momento.
• Hacer del ahorro un hábito. Aportar de manera periódica, de acuerdo con las posibilidades de cada familia, ayuda a mantener la constancia.
• Revisar periódicamente el objetivo. Las necesidades de los hijos y la situación económica del hogar pueden cambiar, por lo que conviene revisar el plan con cierta frecuencia.
• Conocer las alternativas disponibles. Cada familia tiene necesidades y capacidades diferentes, por lo que es importante conocer las opciones de ahorro y protección que pueden acompañar sus objetivos.
Una de estas alternativas es contar con un seguro de vida con ahorro, dirigido a quienes buscan prepararse para una meta futura y, al mismo tiempo, contar con una cobertura de vida. Mediante aportes periódicos y de acuerdo con las condiciones del plan, los recursos pueden destinarse a objetivos como financiar la educación, iniciar un emprendimiento o complementar la jubilación.
Según el plan contratado, también puede incluir beneficios relacionados con situaciones como incapacidad total y permanente, enfermedades graves o accidentes. Esto permite que las personas consideren el ahorro y la protección dentro de una misma decisión financiera.
La educación empieza a planificarse mucho antes de pagar una matrícula o elegir una universidad. El regreso a clases puede ser un buen momento para revisar los gastos actuales y pensar también en las metas educativas que vendrán después. Empezar a ahorrar con tiempo y conocer las opciones disponibles puede ayudar a las familias a prepararse mejor para esas etapas.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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