- El informe de Estadísticas Mundiales de Salud 2025 de la OMS menciona que se espera que 1.140 millones de personas más vivan con mejor salud y bienestar para los próximos años, lo que refleja avances en un cambio en la perspectiva del cuidado, en la cobertura de servicios esenciales y la protección contra emergencias de salud.
El inicio de un nuevo año suele venir acompañado de propósitos relacionados con la salud y el bienestar. Más allá de las metas estéticas o de corto plazo, especialistas coinciden en que este es un momento oportuno para adoptar hábitos preventivos que impacten positivamente en la calidad de vida a largo plazo. Desde la piel hasta el corazón, pasando por la visión, la alimentación y la salud ginecológica, el cuidado integral del cuerpo requiere contar con la información y la toma de decisiones conscientes.
Desde la dermatología, se recuerda que la piel es el órgano más grande del cuerpo y cumple una función esencial como barrera protectora. Mantener una rutina diaria de limpieza, hidratación y fotoprotección, incluso en días nublados o en espacios cerrados, es clave para prevenir el envejecimiento prematuro, manchas y enfermedades cutáneas. El uso de protectores solares adecuados al tipo de piel y con fórmulas seguras se mantiene como una recomendación transversal durante todo el año.
En el ámbito cardiovascular, el comienzo del año es una oportunidad para revisar hábitos que influyen directamente en la salud del corazón. La actividad física regular, de al menos 30 minutos diarios, una alimentación balanceada, la reducción del consumo de sal y grasas saturadas, así como el control del estrés son medidas fundamentales para prevenir enfermedades cardiovasculares. La Organización Panamericana de la Salud (PAHO) menciona que las enfermedades cardiovasculares son causantes de la muerte de 2 millones de personas en el mundo y que continúan siendo una de las principales causas de mortalidad a escala global.
La salud visual es otra dimensión que suele descuidarse a comienzo de año. El uso prolongado de pantallas, la exposición a la luz azul y la falta de descansos adecuados pueden generar fatiga ocular, sequedad y alteraciones visuales. Oftalmólogos recomiendan incorporar pausas visuales, mantener una iluminación adecuada y realizar controles anuales para detectar de forma temprana afecciones que, tratadas a tiempo, pueden prevenir complicaciones mayores.
Desde la nutrición, el inicio del año invita a replantear la relación con la comida desde un enfoque de bienestar y no de restricción. Una dieta variada, rica en frutas, verduras, proteínas de calidad y grasas saludables contribuye no solo al control del peso, sino también al fortalecimiento del sistema inmunológico, la salud digestiva y el equilibrio metabólico. La OMS estima que el 40% de los niños menores de 5 años y el 37% de las mujeres embarazadas en el mundo padecen anemia, un indicador clave de deficiencias nutricionales.
En el caso de la salud ginecológica, los expertos destacan que el autocuidado va más allá de la atención en etapas específicas de la vida. Los controles periódicos, la educación sobre el ciclo menstrual, la salud hormonal y la prevención de infecciones son pilares fundamentales para el bienestar de la mujer. Asimismo, se recomienda no postergar las consultas médicas, incluso en ausencia de síntomas, como parte de una estrategia preventiva integral.
“El bienestar no se construye con cambios drásticos, sino con decisiones cotidianas informadas. Adoptar hábitos saludables desde una mirada integral permite no solo prevenir enfermedades, sino también mejorar la calidad de vida y el equilibrio físico y emocional”, señaló la doctora Liliana Cristiansen, vocera médica de Megalabs.
Comenzar el año cuidando la salud implica escuchar al cuerpo, informarse y priorizar el autocuidado como una inversión a largo plazo. La prevención, el acompañamiento médico y la constancia se consolidan como los aliados clave para transitar el año con mayor bienestar y conciencia.
