La entrada de marcas internacionales de moda íntima al país empieza a evidenciar un cambio estructural en la categoría. Ecuador deja de ser un mercado secundario para convertirse en un punto de interés dentro de la expansión regional de firmas que combinan tecnología, desarrollo de producto y experiencia especializada.

El movimiento responde a una industria global en crecimiento. El mercado de lencería superó los USD 80 mil millones en 2023 y mantiene proyecciones de crecimiento anual entre el 5% y el 7%, impulsado por la innovación textil, los cambios en los hábitos de consumo y una mayor conciencia sobre bienestar y funcionalidad. En América Latina, este crecimiento encuentra terreno en mercados donde la categoría aún presenta baja tecnificación y amplias oportunidades de desarrollo.

En este contexto, la marca brasileña Liz, con más de 30 años de trayectoria en moda íntima, beachwear y una propuesta integral que abarca distintas categorías vinculadas al bienestar y estilo de vida, llega a Ecuador como parte de su estrategia de expansión en la región. Su modelo se basa en investigación de fit, desarrollo técnico de producto y procesos de diseño orientados a la ergonomía y el soporte, integrando tecnología en cada etapa de la prenda.

El desafío del mercado es evidente. Entre el 70% y el 80% de las mujeres utiliza una talla incorrecta de brasier, de acuerdo con estudios de la World Health Organization y reportes de la industria. Esta brecha no solo impacta en la experiencia de uso, sino que puede derivar en dolores de espalda, afectaciones posturales, irritaciones en la piel y presión inadecuada en zonas sensibles.

A pesar de estas cifras, la categoría ha tenido históricamente bajos niveles de educación al consumidor. La elección de ropa interior sigue siendo, en gran medida, intuitiva, lo que limita tanto el bienestar del usuario como el desarrollo del mercado en términos de valor.

Frente a este escenario, la apuesta por la tecnología y la asesoría especializada se posiciona como un diferenciador clave. Materiales con mayor transpirabilidad, estructuras que optimizan la distribución del peso y procesos de medición más precisos forman parte de una evolución que ya es estándar en mercados más desarrollados.

La llegada de Liz no solo amplía la oferta, sino que introduce una lógica distinta de consumo: una categoría en la que el conocimiento técnico, la experiencia en el punto de venta y el fit correcto se convierten en factores determinantes. Esto, a su vez, posiciona a Ecuador dentro de una dinámica regional donde la expansión de marcas responde a mercados con potencial de sofisticación y crecimiento sostenido.

Más que una apertura, se trata de una señal de mercado: la moda íntima deja de ser una compra secundaria para convertirse en una decisión informada, donde tecnología, salud y experiencia convergen en una nueva etapa para la industria.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *