Sentirse cansado todo el tiempo se ha vuelto tan común que muchas personas lo consideran una consecuencia inevitable del trabajo, las responsabilidades o el ritmo de vida actual. Sin embargo, la fatiga persistente, entendida como una sensación continua de falta de energía física o mental que interfiere con las actividades diarias, no debería normalizarse. Más que un problema cotidiano, puede ser la manifestación de un desequilibrio que merece atención.

De acuerdo con los National Institutes of Health (NIH), la fatiga no constituye una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede estar relacionado con estrés crónico, trastornos del sueño, enfermedades subyacentes o deficiencias nutricionales. Entre estas últimas destacan la falta de hierro, vitamina B12 y ácido fólico, nutrientes esenciales para el transporte de oxígeno y el metabolismo energético del organismo.

La evidencia científica también ha demostrado que el estado nutricional influye directamente en los niveles de energía. Una revisión publicada en la revista Nutrients concluyó que micronutrientes como las vitaminas del complejo B, la vitamina D, la vitamina C, el hierro, el zinc, el magnesio y la coenzima Q10 pueden contribuir a disminuir la sensación de fatiga cuando existe una deficiencia o un requerimiento aumentado.

La suplementación no debería responder a una tendencia, sino a una necesidad. Antes de elegir un producto es importante entender por qué aparece la fatiga y si existe una deficiencia nutricional que realmente requiera apoyo, señala Edison Carrillo, Ceo de VitaHealth del grupo Agrodely.

Los expertos recomiendan prestar atención cuando el agotamiento se mantiene durante varias semanas, afecta el desempeño laboral o académico, dificulta la concentración o se acompaña de debilidad, mareos o cambios en el estado de ánimo. En estos casos, una evaluación médica permite determinar si existe una condición de salud o una deficiencia nutricional que requiera tratamiento.

Uno de los errores más frecuentes es asumir que sentirse agotado es normal o intentar compensarlo únicamente con café o bebidas energizantes. El organismo siempre envía señales y el cansancio persistente es una de ellas. Antes de buscar soluciones rápidas, es fundamental revisar la calidad del sueño, la alimentación, los niveles de estrés y, cuando sea necesario, realizar una valoración profesional que permita identificar la causa», explica Tatiana Landeta médico nutricionista de VitaHealth.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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