Aprender un segundo idioma es una habilidad que puede desarrollarse en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, la edad en la que una persona inicia este proceso sí puede influir en la manera en que aprende, en la facilidad para adquirir determinados componentes del lenguaje y en los beneficios que obtiene de esta experiencia.
A propósito del Día del Bilingüismo, Deborah Chiriboga High, directora general del Centro Ecuatoriano Norteamericano (CEN), explica que no existe una única edad en la que aprender inglés sea beneficioso. La infancia ofrece condiciones especialmente favorables para familiarizarse de manera natural con los sonidos y estructuras de un nuevo idioma, mientras que adolescentes y adultos cuentan con herramientas cognitivas, académicas y motivacionales distintas que también pueden favorecer su aprendizaje.
En ese contexto, la representante del CEN explica qué aporta el aprendizaje del inglés en distintas etapas de la vida:
1. Primera infancia: familiarizarse naturalmente con los sonidos del idioma
Durante los primeros años existe una especial sensibilidad hacia los sonidos del lenguaje, por lo que una exposición temprana y frecuente a un segundo idioma puede facilitar que los niños reconozcan nuevos patrones sonoros y desarrollen una pronunciación más natural. Los estudios sobre bilingüismo temprano señalan que la edad de adquisición influye especialmente en aspectos como la fonología y la pronunciación, aunque el cerebro conserva su capacidad de reorganización frente a nuevas experiencias lingüísticas a lo largo de la vida.
2. Niñez escolar: construir bases sólidas y avanzar progresivamente
A medida que los niños desarrollan sus habilidades de lectura, escritura y razonamiento, el aprendizaje del inglés puede volverse más estructurado, permitiéndoles ampliar vocabulario, comprender reglas gramaticales y utilizar el idioma en contextos diversos. Además, comenzar antes de la adolescencia favorece una mayor exposición y práctica, aumentando la posibilidad de alcanzar un dominio gramatical cercano al de un hablante nativo, siempre que exista continuidad en el aprendizaje. “No se trata únicamente de comenzar temprano, sino de mantener oportunidades permanentes para escuchar, hablar, leer y escribir en inglés, de manera que el idioma se incorpore de forma significativa”, explica la directora del CEN.
3. Adolescencia: una etapa todavía muy favorable para alcanzar un alto dominio
Durante la adolescencia todavía existen condiciones favorables para aprender inglés. Los jóvenes pueden comprender estructuras gramaticales más complejas, establecer objetivos concretos y aplicar estrategias de estudio de manera consciente, vinculando el idioma con sus intereses académicos, tecnológicos y culturales. Alcanzar un buen dominio del inglés en esta etapa también puede prepararlos para acceder a certificaciones internacionales, intercambios, becas, estudios universitarios y contenidos académicos en este idioma.
4. Adultez: aprender con objetivos claros y aprovechar la experiencia previa
Aunque aprender un idioma durante la adultez puede requerir mayor esfuerzo y práctica, comenzar más tarde no impide alcanzar un nivel avanzado. Los estudios sobre neuroplasticidad muestran que aprender y utilizar una segunda lengua puede generar cambios funcionales y estructurales en el cerebro. “En los adultos hay una experiencia de vida y una capacidad para organizar el aprendizaje que juega a su favor. Cuando existe una meta clara, acompañada de práctica constante y una metodología adecuada, es perfectamente posible avanzar y comunicarse eficazmente en inglés”, sostiene la representante del CEN.
Entonces, ¿cuál es la mejor edad para aprender inglés?
Si el objetivo es alcanzar un dominio muy cercano al de un hablante nativo, comenzar durante la infancia ofrece una ventaja importante, aunque la capacidad de aprendizaje se mantiene elevada durante buena parte de la adolescencia. Sin embargo, no existe una edad en la que aprender inglés deje de ser posible o valioso, ya que la neuroplasticidad se mantiene a lo largo de la vida y cada etapa ofrece fortalezas distintas.
“Aprender inglés puede aportar beneficios en cualquier etapa de la vida. Quienes empiezan desde pequeños tienen la ventaja de una exposición temprana, mientras que jóvenes y adultos pueden apoyarse en su motivación, experiencia y objetivos personales. Lo verdaderamente importante es mantener un contacto constante con el idioma y convertirlo en una herramienta para conectarse con el mundo”, concluye Chiriboga High.

