En una comida familiar, una reunión de trabajo o un encuentro entre amigos, pequeños ajustes en la forma de comunicarnos pueden facilitar la comprensión y favorecer la participación de las personas con disminución auditiva.
La Organización Mundial de la Salud recomienda hablar de frente, mantener un ritmo moderado, apoyarse en recursos visuales y preguntar directamente a la persona qué forma de comunicación le resulta más cómoda.
“La comunicación es una responsabilidad compartida. Por eso, familiares, amigos y compañeros de trabajo pueden incorporar acciones sencillas para facilitar la comprensión y lograr conversaciones más fluidas y cercanas”, explica Ariana Araujo, audioprotesista de GAES Ecuador. A continuación, la especialista comparte algunas recomendaciones para comunicarse mejor con una persona con disminución auditiva:
- Atraer su atención antes de comenzar: Antes de hablar, es recomendable acercarse, decir el nombre de la persona o realizar una señal visual discreta, especialmente si está concentrada en otra actividad o se encuentra en otro espacio. Una vez que se tiene su atención, conviene introducir brevemente el tema con frases como “quería comentarte sobre la reunión de mañana”, ya que anticipar el contexto facilita la comprensión.
- Hablar de frente y mantener el rostro visible: Situarse frente a la persona permite que observe las expresiones faciales, los gestos y los movimientos naturales de los labios. El rostro de quien habla debe estar visible, bien iluminado y sin sombras. También es recomendable evitar hablar mientras se mira hacia otro lado, se cubre la boca, se mastica o se realizan otras actividades, ya que las señales visuales complementan el sonido y facilitan la comprensión.
- Utilizar una voz natural, clara y pausada: Hablar más fuerte no siempre facilita la comprensión; incluso, gritar puede distorsionar los sonidos y transmitir impaciencia. Lo más efectivo es mantener un volumen natural, pronunciar con claridad y hablar a un ritmo moderado, sin exagerar los movimientos de la boca. También conviene utilizar frases directas y, cuando la información sea extensa, dividirla en ideas más cortas y hacer pausas para facilitar su comprensión.
- Reducir el ruido del entorno: La televisión, la música, el tráfico, los electrodomésticos o varias conversaciones simultáneas pueden dificultar la comprensión. Siempre que sea posible, conviene reducir estos sonidos o trasladarse a un espacio más tranquilo. En reuniones familiares o laborales, también es útil que hable una persona a la vez, ya que esto facilita identificar quién interviene y seguir el hilo de la conversación, incluso para quienes utilizan soluciones auditivas.
- Reformular en lugar de repetir exactamente lo mismo: Cuando una frase no se comprende, repetirla con mayor volumen puede no resolver la dificultad. Es preferible expresar la idea con otras palabras, añadir contexto o precisar la información. Por ejemplo, en lugar de repetir “nos vemos allá a las tres”, se puede decir: “Nos encontramos mañana a las tres de la tarde en la entrada principal”. Para datos como nombres, fechas o direcciones, también puede ser útil complementar la conversación con un mensaje escrito.
- Confirmar la comprensión con naturalidad: En lugar de preguntar “¿me entendiste?”, es preferible verificar la información de forma conjunta con frases como: “Entonces, quedamos para el jueves a las diez, ¿correcto?”. Esta práctica es especialmente útil al compartir horarios, instrucciones o decisiones importantes y debe hacerse siempre con respeto, evitando un tono infantil o condescendiente.
- Preguntar qué necesita la persona: No todas las personas con disminución auditiva se comunican de la misma manera. Algunas prefieren que se hable más despacio; otras necesitan ver mejor el rostro de quien habla, ubicarse en un lugar específico o recibir determinada información por escrito.
Preguntar directamente “¿cómo podemos hacer que esta conversación sea más cómoda para ti?” permite ofrecer apoyo sin invadir y evita asumir lo que la persona necesita. “La disminución auditiva no define las capacidades, la autonomía ni la vida social de una persona. Acompañar desde el respeto significa escuchar sus preferencias y crear las condiciones para que pueda participar plenamente en la conversación”, destaca la especialista de GAES.
Muchas veces, dar el primer paso puede parecer más complicado de lo que realmente es. Por eso, frente a señales que se repiten, no es necesario esperar a que las dificultades para escuchar interfieran cada vez más en la vida cotidiana. Un examen auditivo puede ser un primer paso sencillo para conocer cómo está tu audición y saber qué hacer a partir de ahí.
Porque el bienestar auditivo no tiene por qué ser complicado. Dejar de posponer la audición, es más fácil de lo que se piensa.

