• El país se encuentra en estado de alerta roja desde finales de agosto de 2026, con altas probabilidades (entre el 82% y 97%) de consolidación del fenómeno entre noviembre de 2026 y marzo de 2027.
  • El Observatorio hace un llamado a la ciudadanía y a los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) a reforzar la prevención, el manejo adecuado de desechos y el control de escombros para mitigar inundaciones y desastres.

Frente al complejo panorama que anticipan los reportes científicos nacionales e internacionales sobre la evolución del Fenómeno de El Niño, el Observatorio Ciudadano de Planificación y Gestión Ambiental emite un pronunciamiento formal para instar a las autoridades y a la sociedad civil a trascender la fase de observación y adoptar una estrategia decidida de prevención en los ámbitos urbano y rural.

Si bien los protocolos internacionales definen a este fenómeno desde perspectivas oceánicas y atmosféricas —respaldadas por la NOAA, la Organización Meteorológica Mundial y el INAMHI—, sus repercusiones en el territorio nacional ya manifiestan indicios inequívocos. Entre los principales indicadores se constatan precipitaciones inusuales en el perfil costanero, un incremento del nivel del mar estimado entre 35 y 40 centímetros, y anomalías térmicas superficiales que registran temperaturas de 2 a 3 °C por encima de la media histórica.

Para Andrés Seminario, vocero del Observatorio, resulta imperativo comprender que las alteraciones climáticas originadas en el Océano Pacífico permean de manera transversal la infraestructura urbana, la economía y la estabilidad de los ecosistemas, “Los modelos matemáticos y climáticos consolidados por el ERFEN, la OMM y la NOAA señalan un evento de magnitud e intensidad inciertas. En consecuencia, la única postura responsable es la preparación integral frente a cualquier eventualidad, rememorando las lecciones críticas que nos dejó el devastador fenómeno de 1997-1998, uno de los episodios climáticos más severos en los anales de la república”.

Por su parte, Natalia Naranjo, directora del Observatorio, puso el acento en la vulnerabilidad histórica que exhibe la región litoral, un territorio donde las deficiencias estructurales en la recolección y disposición de desechos sólidos multiplican exponencialmente los riesgos durante las épocas invernales.

La mezcla de restos áridos con el agua de anegamiento propicia la contaminación ambiental de barrios enteros, potencia la propagación de vectores patógenos y obstaculiza severamente las tareas posteriores de saneamiento y recuperación institucional; «Naranjo también hizo referencia que dentro de la cadena de vulnerabilidades urbanas, una de las razones que puede causar estas inundaciones es la acumulación de escombros de la construcción en la vía pública; estos materiales bloquean los sumideros y colectores, y multiplican drásticamente la probabilidad de inundaciones catastróficas, deslizamientos de tierra y daños severos al patrimonio público y privado”.

Con el propósito de mitigar los efectos adversos derivados del exceso de precipitaciones en la Costa y de los probables escenarios de déficit hídrico en la Sierra y la Amazonía, el Observatorio Ciudadano sugiere unas directrices operativo enfocado en la corresponsabilidad ciudadana y la eficiencia institucional:

Componente EstratégicoDirectrices y Acciones de Mitigación  
1. Infraestructura DomiciliariaMantenimiento preventivo y limpieza profunda de canaletas, sumideros y redes de desagüe intraprediales con anterioridad al establecimiento de las lluvias estacionales.
2. Gestión de Residuos SólidosCumplimiento estricto de los cronogramas de recolección municipal, supresión de malas prácticas de disposición en espacios públicos y consolidación de la cultura de reciclaje.
3. Regulación de Materiales PétreosFiscalización ciudadana e institucional sobre el cumplimiento de ordenanzas que exigen el uso de contenedores cerrados en obras civiles; prohibición absoluta de acopios en la vía pública; y denuncia activa de botaderos clandestinos.
4. Veeduría a los Gobiernos LocalesExigencia de rendición de cuentas y operatividad transparente a los GAD respecto a la ejecución puntual de sus planes de contingencia, dispuestos por el Ejecutivo desde agosto pasado.

El Observatorio Ciudadano de Planificación y Gestión Ambiental concluye señalando que la anticipación técnica, la educación cívica y la articulación armónica entre la sociedad y las administraciones locales representan los pilares indispensables para resguardar la vida humana y garantizar la resiliencia territorial frente a la actual coyuntura climática.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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