De los «superpoderes» al exceso de dulces, aquí las claves esenciales para proteger la salud de los niños en Halloween, evitar accidentes con disfraces, cuidarlos en multitudes y prevenir visitas a urgencias.

Para los niños, Halloween es una de las fechas más esperadas del año: una oportunidad única para transformarse en su personaje favorito. Sin embargo, detrás de la emoción de las capas, las máscaras y los recorridos, existen riesgos cotidianos de salud física que los adultos deben anticipar. Con el propósito de proteger a los más pequeños desde la empatía y la prevención, Genfar, de la mano de su especialista médica, comparte una guía práctica de cuidado positivo dirigida a padres y cuidadores.

“No hay nada más divertido para un niño que un disfraz y sentir que realmente es ese personaje. Pero cuando son pequeños, creen con certeza que si tienen el traje de Superman pueden volar, o que si son Spider-Man pueden saltar de la escalera porque les saldrá telaraña. No se trata de arrebatarles la fantasía, sino de estar muy atentos a su entorno para prevenir caídas, traumas o fracturas”, destaca la Dra. Alexandra Vega, gerente Médica y de Farmacovigilancia de Genfar.

1. Disfraces seguros: visión clara y accesorios inofensivos

  • Talla exacta: los trajes excesivamente holgados o largos provocan tropiezos frecuentes. Además, se debe verificar que las máscaras o antifaces permitan ver y respirar con total comodidad.
  • Cuidado con los accesorios: evitar tener elementos rígidos como espadas plásticas o trinches pueden lastimar los ojos de otros niños al jugar o provocar lesiones severas si el menor corre y cae sobre ellos.

2. Piel y pisadas: prueba de alergia y calzado cómodo

  • Zapatos para caminar: a veces, por completar el disfraz (como usar alpargatas con trajes típicos), se maltratan los pies de los niños. Ante jornadas largas, se debe priorizar calzado cómodo, seguro y antideslizante.
  • Prueba previa con el maquillaje: para prevenir reacciones alérgicas, se recomienda aplicar una pequeña muestra de las «pintucaritas» el día anterior en el brazo o en la nuca. Al terminar la fiesta, el producto debe retirarse de inmediato con crema para no dejar la piel expuesta toda la noche.

3. En multitudes: un adulto por cada niño

  • Nunca delegar el cuidado de un niño a otro menor: un niño no puede encargarse de otro niño. Si hay hijos de distintas edades (por ejemplo, de cinco y diez años), sus capacidades son diferentes; cada adulto debe supervisar directamente a un menor.
  • Identificación visible: ante la gran cantidad de disfraces idénticos en calles o centros comerciales, los niños deben portar una escarapela con su nombre, dirección y teléfono de contacto, además de memorizar el nombre de sus padres.
  • Hidratación y pausas: la emoción hace que los pequeños ignoren su fatiga. Es vital ofrecerles agua constantemente y respetar sus momentos de descanso.

4. Golosinas: empaques sellados, alerta con colombinas y moderación

  • Solo empaques individuales: no se deben recibir ni entregar dulces abiertos o a granel para evitar cualquier contaminación.
  • Revisión previa: los cuidadores deben examinar fechas de vencimiento y vigilar alérgenos críticos (como maní en chocolates). En niños pequeños, se deben evitar caramelos duros por riesgo de atragantamiento.
  • Prohibido correr con colombinas: tropezar con un dulce con palito en la boca puede causar un grave trauma oral o rotura dental.
  • Pactar raciones diarias: para el niño, recoger dulces es un triunfo. En lugar de prohibir, los padres deben negociar una cantidad moderada al día para que el botín dure semanas y se eviten episodios de dolor de barriga, náuseas, vómito o diarrea.

5. Signos de alarma: acudir a urgencias a tiempo


Finalmente, pero no menos importante, el tiempo de respuesta es determinante frente a dos escenarios críticos:

  • Reacciones alérgicas: hinchazón en boca o nariz, dificultad respiratoria, tos repentina o brote de ronchas en la piel.
  • Descompensación digestiva: dolor abdominal intenso o vómito recurrente. Un niño que vomita y no tolera líquidos puede deshidratarse en cuestión de una hora; ante este escenario, la indicación médica siempre será consultar a urgencias de inmediato sin automedicar.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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