Solo el 22,3% de los adultos ecuatorianos ahorró mediante una institución financiera o dinero móvil, según el Banco Mundial.
En el Día Mundial del Ahorro, financieros y especialistas destacan la importancia de la educación financiera para familias, comerciantes y microempresarios que enfrentan ingresos variables y gastos permanentes. Aunque sus realidades son distintas, comparten un mismo desafío: encontrar espacio para el ahorro en medio de los gastos recurrentes y obligaciones.
La dificultad es especialmente relevante para quienes no reciben un salario fijo. Un mes con ventas representativas no garantiza que el siguiente tenga el mismo resultado, mientras que los gastos del hogar, los pagos de créditos y las obligaciones del negocio continúan.
El desafío también se refleja en las estadísticas nacionales. Según el Global Findex 2025 del Banco Mundial, basado en información levantada en 2024, apenas el 22,3% de los adultos ecuatorianos ahorró en una institución financiera o mediante dinero móvil durante los doce meses anteriores. Aunque el indicador mejoró frente al 13,1% registrado en 2021, evidencia que el ahorro formal todavía no forma parte de la experiencia financiera de una amplia proporción de la población.
En este escenario, la educación financiera permite tomar decisiones más informadas, identificar gastos prioritarios, planificar el uso del dinero y anticiparse a períodos de menor liquidez.
No se trata de cuánto sobra, sino de cuánto se puede separar
Uno de los principales obstáculos para desarrollar el hábito del ahorro es esperar a que exista un excedente al finalizar el mes. Sin embargo, cuando los ingresos se destinan primero a cubrir todas las necesidades y consumos, es posible que no quede ningún monto disponible.
Desde la experiencia de la Cooperativa Cacpeco, el primer paso consiste en identificar los gastos esenciales, reconocer las obligaciones financieras y definir una cantidad realista que pueda separarse cada vez que se recibe dinero. “No existe un porcentaje universal. Para una persona con ingresos limitados, comenzar con un monto pequeño y sostenible puede ser más útil que establecer una meta elevada que no pueda mantener”, comentan sus expertos.
En los hábitos de ahorros de sus socios, observamos una mayor necesidad de combinar flexibilidad con objetivos concretos. Quienes tienen ingresos variables no necesariamente pueden ahorrar el mismo monto todos los meses, pero sí pueden aprovechar períodos de mayor liquidez para incrementar su monto de ahorro. También existe una creciente valoración de los canales digitales para consultar movimientos y dar seguimiento a las metas de ahorro, de esa manera se motivan para continuar con este buen hábito.
Según sus cifras institucionales con corte a 2025, los depósitos a la vista alcanzaron USD 142 millones, con un crecimiento del 23% frente al período anterior. Por su parte, los depósitos a plazo fijo llegaron a USD 320 millones, con un incremento del 6%. Estas cifras permiten observar la evolución de los recursos depositados en la institución, aunque no deben interpretarse por sí solas como una medición de los hábitos de ahorro de todos los ecuatorianos.
Tres decisiones que pueden mejorar el hábito del ahorro:
- Separar el ahorro al recibir el ingreso y tratarlo como una obligación fija dentro del presupuesto. Definir una cantidad alcanzable y mantener la regularidad, aunque el monto cambie entre un mes y otro.
- Construir un fondo para imprevistos e incrementar el porcentaje de ahorro durante los meses de mayores ingresos. Esto permitirá transformar los picos de liquidez en estabilidad para los periodos de menor rentabilidad.
- Revisar periódicamente el presupuesto, registrando ingresos, gastos y deudas para identificar oportunidades de ahorro y ajustar las metas a la realidad financiera. Las herramientas digitales propias de las entidades financieras pueden ayudar en este proceso.
El Día Mundial del Ahorro invita a reconocer que la estabilidad financiera no depende exclusivamente del nivel de ingresos, sino también de la capacidad de planificar, anticipar necesidades y utilizar responsablemente los recursos disponibles.
Para las familias y los pequeños negocios, ahorrar no siempre significa acumular grandes cantidades. En muchos casos, significa construir, paso a paso, un respaldo que permita enfrentar los imprevistos y tomar decisiones con mayor tranquilidad.
