Prefectura del Guayas articuló un contingente de 1.500 personas y la logística de uno de los eventos religiosos más grandes de fe católica, con 500.000 fieles

La fe de los ecuatorianos y de los guayasenses nuevamente se puso de manifiesto durante la edición número 66 de la Procesión del Cristo del Consuelo, en Guayaquil. Y en medio de este evento religioso de la Semana Mayor, la prefecta Marcela Aguiñaga hizo un llamado claro: sanar, reencontrarnos y construir juntos el país de paz que todos anhelamos.

La primera autoridad de la provincia participó del recorrido, acompañada por el viceprefecto Carlos Serrano. Allí reflexionó sobre la importancia de la unidad de todos los ecuatorianos. “Hoy pedimos por un Ecuador de paz, de reconciliación y de perdón”, expresó, subrayando que este acto de fe, reconocido a nivel nacional y en América Latina, no solo convoca a miles de fieles, sino que también invita a sanar, dejar atrás las divisiones y construir juntos un país más justo y en armonía.

La edición número 66 de la procesión cumplió un recorrido de aproximadamente 2,5 kilómetros, en menos de dos horas, desde el Santuario del Cristo del Consuelo hasta el complejo Cisne II, donde está el monumento a la fe, sin que se registraran incidentes. La Prefectura del Guayas articuló un contingente logístico y de seguridad de 1.500 personas, incluyendo 100 funcionarios de la entidad, más elementos de la Policía Nacional, Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, ATM, paramédicos, brigadistas de Fuerzas Armadas, Cruz Roja, Protección Civil y voluntarios. “Esto viene bajo una planificación que hemos organizado con la Curia, porque sabemos que tenemos más de 500.000 personas”, explicó Johan Coronel, subdirector de Seguridad Ciudadana de la corporación provincial.

La Prefectura tuvo una activa participación en coordinación con la Arquidiócesis de Guayaquil. Personal de la Dirección de Gestión de Riesgos y Seguridad Ciudadana fue parte del Puesto de Mando Unificado; en el sitio de llegada en Cisne II, se habilitaron puntos de hidratación gratuita y una zona de asistencia para niños perdidos o adultos desorientados. Además, los integrantes de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Guayas pusieron la nota musical con temas religiosos, durante el acto litúrgico que cerró el evento.

Darlin Tigrero llegó con su papá y su hermana, desde la parroquia Febres Cordero, para pedir por la salud de su mamá. Ella se detuvo en uno de los puntos de hidratación y destacó el trabajo del Gobierno Provincial del Guayas y de la prefecta Marcela Aguiñaga en la logística. “Me parece algo muy lindo que apoye, la gente es muy agradecida ante todo esto de aquí”, indicó.

Para otras personas, la correcta organización y la seguridad de la procesión permitió activar, en orden, la venta de alimentos, bebidas o diversos productos que les permitieron generar recursos para alimentar a sus familias. Jésica Morán llegó desde Durán para vender bollos de pescado. “Sí estoy viendo seguridad… La esperanza es venderlos todos”, indicó. “La prefecta Marcela (Aguiñaga) que muy buen trabajo está haciendo, que siga así”, concluyó.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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