Cuando una persona llega a un hospital, su experiencia no comienza necesariamente en el consultorio. Encontrar un espacio para estacionar, ubicar rápidamente un área, solicitar ayuda desde una habitación o recibir una respuesta oportuna ante un incidente también forman parte de su paso por una institución de salud.

Detrás de estas actividades existe una operación que debe funcionar de manera continua. Hospitales y clínicas concentran diariamente pacientes, familiares, personal médico y administrativo en espacios con necesidades distintas. En este contexto, tecnologías como la inteligencia artificial, la analítica y los sistemas centralizados están ampliando su aplicación para apoyar tanto la atención como la gestión cotidiana de estas instalaciones.

Según la experiencia de Hikvision, el avance hacia hospitales más inteligentes no consiste únicamente en incorporar más dispositivos, sino en lograr que diferentes sistemas puedan aportar datos útiles para facilitar la operación. “La tecnología puede acompañar distintos momentos de la experiencia hospitalaria, desde que una persona ingresa a las instalaciones hasta la atención que recibe dentro de ellas. El objetivo es que los datos estén disponible cuando se necesita y permita responder de manera más ágil”, explica Wilson Vozmediano, Business Development Manager (BDM) de Hikvision Ecuador.

A partir de este enfoque, existen diferentes áreas en las que la tecnología puede trabajar detrás de la atención al paciente:

1. Facilitar la llegada al hospital: En instituciones con alto flujo de personas, el ingreso puede convertirse en el primer punto de fricción. La tecnología resuelve ese momento con un sistema de registro digital inteligente que identifica automáticamente a visitantes, registra a quién vinieron a ver y agiliza el acceso sin filas ni formularios en papel. El resultado es una entrada fluida que comunica, desde el primer segundo, que el paciente se encuentra en un entorno tecnológico, organizado y seguro.

2. Ayudar a las personas a orientarse dentro de instalaciones complejas: Hospitales y clínicas pueden tener múltiples pisos, consultorios, laboratorios, salas de espera y áreas especializadas. Encontrar rápidamente un determinado espacio puede resultar difícil para quien no conoce las instalaciones.

Las pantallas digitales pueden utilizarse para presentar mapas, indicaciones e información de interés en ascensores, salas de espera, áreas de consulta y otros puntos de alta circulación. De esta forma, la tecnología también cumple una función de orientación y comunicación para pacientes y familiares.   

3. Conectar al paciente con el personal cuando necesita asistencia: Una parte importante de

la operación ocurre dentro de las habitaciones. “Los sistemas inteligentes de llamada permiten conectar camas, habitaciones, corredores y estaciones de enfermería mediante intercomunicación y alertas centralizadas. Así, el personal puede recibir solicitudes rutinarias o de emergencia y conocer desde qué punto se requiere asistencia”, detalla Vozmediano.

Además de gestionar las llamadas, estos sistemas pueden registrar alertas y tiempos de respuesta. Esa información puede convertirse en un insumo para comprender cómo funciona la atención cotidiana e identificar oportunidades de mejora en los procesos.    

4. Detectar situaciones que requieren atención: Durante una hospitalización pueden presentarse eventos que requieren una reacción rápida. Por ejemplo, existen herramientas capaces de detectar una caída y generar una alerta para que el personal pueda verificar lo ocurrido. Otras tecnologías permiten identificar situaciones como la salida de una cama o de una habitación y concentrar estas alertas en una estación de atención.   

“El valor está en que el personal pueda conocer con mayor rapidez dónde se está produciendo una situación que requiere atención y priorizar su respuesta. La tecnología funciona como una herramienta de apoyo para quienes están a cargo del cuidado”, agrega el experto.

5. Entender mejor cómo funcionan los espacios: La tecnología también puede aportar información sobre lo que sucede fuera de las habitaciones. La analítica permite, por ejemplo, conocer la ocupación de determinadas áreas, identificar objetos que puedan obstruir corredores o generar alertas ante eventos que requieren revisión.    

Al integrar esta información, los responsables de una institución pueden obtener una visión más amplia de su operación. El objetivo deja de ser únicamente observar lo que ocurre y pasa a utilizar los datos disponibles para organizar recursos, revisar procesos y responder ante situaciones concretas.

Tecnología que acompaña una operación 24/7

Un hospital reúne áreas con dinámicas muy diferentes: estacionamientos, accesos, corredores, salas de espera, habitaciones, farmacias, unidades de cuidados intensivos y espacios quirúrgicos. Por ello, uno de los retos está en evitar que la información de cada área permanezca aislada.

Las plataformas de gestión centralizada permiten reunir alertas e información procedente de diferentes puntos para facilitar su visualización y administración. En el caso de sistemas de atención, por ejemplo, es posible gestionar llamadas y alertas, consultar registros y acceder a información desde un mismo entorno.    

La evolución hacia hospitales inteligentes no busca sustituir el componente humano de la atención. Su aporte está en apoyar procesos que ocurren alrededor del paciente para que el personal disponga de información de manera más oportuna y las instalaciones puedan gestionarse con mayor eficiencia. En una institución que funciona las 24 horas, la tecnología que menos ve el paciente puede ser, precisamente, parte de la que hace posible que su recorrido sea más sencillo y que el personal pueda concentrarse en la atención.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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