- En el Día Mundial del Ambiente, Holcim Ecuador muestra cómo la cultura organizacional se ha convertido en un motor clave para acelerar la descarbonización de la construcción.
Colaboradores de Holcim participan en iniciativas de voluntariado y educación ambiental que forman parte de la construcción de una cultura de cuidado ambiental dentro de la organización.
Cuando se habla de cambio climático, la atención suele centrarse en nuevas tecnologías, energías limpias o grandes inversiones. Sin embargo, detrás de cada avance existe un factor igual de determinante: las personas. En el marco del Día Mundial del Ambiente, Holcim Ecuador pone el foco en un componente menos visible de la acción climática: la construcción de una cultura organizacional que involucre a sus colaboradores en la transformación hacia una industria más baja en carbono.
La compañía ha integrado la sostenibilidad como parte de su forma de operar, entendiendo que la transición hacia una construcción más sostenible no depende únicamente de la innovación o la infraestructura, sino también de las decisiones que se toman cada día dentro de la organización.
Este enfoque se refleja en resultados concretos. Entre 2024 y 2025, Holcim destinó el 51,8% de su inversión total a proyectos verdes, alrededor de 30 millones de dólares, impulsando iniciativas de descarbonización, eficiencia energética y modernización tecnológica. Como resultado, en 2024 redujo su huella de carbono en un 15,3% frente al año anterior, evitando aproximadamente 289 mil toneladas de CO₂. A ello se suma la incorporación de cinco dumpers eléctricos, dos cargadoras eléctricas y una flota liviana sostenible, que permitieron reducir 29.799 toneladas adicionales de CO₂ asociadas al consumo de combustible durante 2025.
Pero detrás de estos avances existe una convicción: la acción climática es más efectiva cuando las personas se convierten en protagonistas del cambio.
En ese contexto, Holcim impulsa la campaña “Construimos progreso con acciones que cuidan el planeta”, una iniciativa que busca fortalecer la conciencia ambiental entre sus colaboradores y promover acciones concretas frente al cambio climático. A través de actividades participativas, retos y espacios de aprendizaje, la propuesta busca conectar los grandes desafíos globales con acciones que pueden incorporarse a la vida cotidiana.
La campaña involucra a colaboradores de las 14 plantas y operaciones a nivel nacional, quienes participan en dinámicas diseñadas para comprender los efectos del cambio climático y promover hábitos más sostenibles. Durante el 2025 se han alcanzado más de 1.000 colaboradores, el total de la plantilla,con 962 horas de capacitación, según cifras preliminares del equipo de Sostenibilidad.
«La sostenibilidad no se construye únicamente a través de grandes proyectos o inversiones. También se construye desde las decisiones cotidianas de las personas. Nuestro desafío es lograr que cada colaborador comprenda que sus acciones tienen un impacto y que todos podemos contribuir a la construcción de un futuro más sostenible», señaló Elvira Tovar, Gerente de Sostenibilidad de Holcim Ecuador.
Para la compañía, esta movilización interna complementa una estrategia más amplia que busca acelerar la transformación de la industria de la construcción hacia modelos más eficientes y resilientes.
«Hemos comprobado que la acción climática cobra más fuerza cuando las personas participan activamente. En 2025 recibimos 65 propuestas de colaboradores para reducir el consumo de plástico en nuestras operaciones, con ideas enfocadas en reutilización, reciclaje y alternativas de menor impacto ambiental. Hoy seguimos impulsando espacios para que cada persona aporte desde su realidad cotidiana, porque los grandes cambios también comienzan con pequeñas accionesr», afirmó Elizabeth Analuiza, Coordinadora Ambiental de Holcim Ecuador.
En un contexto donde el cambio climático exige respuestas cada vez más urgentes, Holcim Ecuador considera que la construcción de un futuro más sostenible comienza mucho antes de una obra o una planta industrial: comienza con las decisiones que toman las personas todos los días. Porque la transformación climática no solo se mide en toneladas de CO₂ evitadas, sino también en la capacidad de movilizar a quienes hacen posible el cambio.
