Por: Christian Arias Toscano. Docente Psicología Clínca UIDE Guayaquil
Todos somos digitales. En la actualidad, ¡quién no maneja internet y redes sociales! O bien buscamos información, noticias y temas de interés, o posteamos cosas de nuestra vida, conocemos gente, agregamos amistades y contactos e incluso muchos apuestan por vincularse sentimentalmente con alguien que pudieran conocer. Las plataformas digitales se han convertido en una especie de mundo paralelo en el cual interactuamos y, como toda interacción humana, también puede traer sus tropiezos y desencantos.
La consulta privada ha sido testigo del entusiasmo de muchas personas que apuestan por encontrar alguien en el mundo virtual, una persona a quien valga la pena conocer y, en el inicio de los primeros acercamientos, se activan las ilusiones propias del enamoramiento que pudieran dar lugar a un encuentro físico e incluso al inicio de una relación. No me responde, me dejó en visto, está en línea pero no me contesta, con quién será que chatea, acaba de publicar algo, será una indirecta para mí? Son algunas frases escuchadas por pacientes dando cuenta del malestar subjetivo que traen a la psicoterapia y que ponen sobre la mesa una afectación emocional particular a partir de experiencias vividas en el ámbito digital.
Por otro lado, está quienes sienten que su vínculo se ve amenazado por las interacciones que su pareja tiene en el mundo digital. Sigue muchas chicas, me dolió mucho que le diera like, me di cuenta que tenía agregado a su ex, le puso fueguitos en sus fotos y besos, siempre le comenta todo lo que publica; han dicho algunos consultantes en sesión, describiendo la inseguridad, el irrespeto y el temor con el cual viven estas interacciones digitales de su pareja que incluso algunas personas pueden considerarlas una infidelidad.
Frases como: no es para tanto, por gusto te pones así, solo es una amiga, era una broma nada más, ya no tenemos nada, fue sin querer; muestran la poca responsabilidad afectiva de hacerse cargo de lo que estas interacciones pueden producir en su pareja y en el vínculo que tienen. Pareciera que muchos afrontan esto mediante la broma o tienden a subestimar su actuar con la excusa de que “solo es un comentario” no ha pasado algo físico, cómo si se tratara de dos personas o dos realidades, cuando la identidad y el vínculo es el mismo.
Interacción digital y afectos
Entonces, viene bien preguntarse cuando una simple interacción con alguien por alguna plataforma se convierte en una infidelidad. Muchos se podrían escudar en decir que no ha ocurrido algo físico. “Reclámame cuando nos hayamos besado o si me hubieras visto saliendo de un hotel con esa persona, pero solo fue un like, un comentario, nada más”, le decía alguien a su pareja sin notar los afectos que estaba experimentando pero ella, con mucha sutileza e inteligencia, intenta cuidar su vínculo y su respuesta sirve de guía para este artículo.
“Pueda que no sea una infidelidad pero sí es una falta de respeto, a ti no te gustaría que yo hiciera eso”; “Ok, no has sido infiel, pero todo puede comenzar así, con un comentario, son pasos hacia la infidelidad y por eso estoy pendiente. No estoy dispuesta a vivir estas cosas”; Para funcionar de manera estable, la relación de pareja requiere de un dialogo claro, así como de entendimiento y respeto mutuo, una comunicación que les permita acercarse, estableciendo acuerdos sobre cómo desean vivir la relación, cuáles son sus expectativas, deseos y necesidades; qué quieres de mí y qué quiero yo de ti.
¿Puede doler tanto como una infidelidad presencial?
Una infidelidad se consuma a través de pasos previos que condujeron a ella y esta persona lo supo e hizo lo que toda persona está llamada a hacer por cuidar su vínculo: prestar atención, comunicarlo adecuadamente en el momento que ocurre y marcar un límite.
No se necesita un beso, un encuentro sexual o una relación presencial. Alguien puede desarrollar un vínculo emocional con alguien más incluso en el entorno digital de ahí que muchos chateen con otras personas de quienes están a espera de sus mensajes, le comparten aspectos íntimos de su vida, anhelan su aprobación, cuentan sus problemas de pareja y comienzan a sentir que esa persona los comprende mejor que su propio compañero o compañera.
Estas acciones digitales dañan la tranquilidad, se compromete la confianza, se pierde el respeto y se trae una angustia y un sufrimiento que bien puede evitarse. Por lo tanto, hablar de infidelidad digital puede ser polémico y complejo, tal vez hablar de respeto sea más simple pero al mismo tiempo esencial para cuidar lo que tienes con tu pareja evitando hacer cosas que no te gustaría vivir y procurando comprometer la estabilidad de tu relación innecesariamente.
