• Autoridades y líderes educativos abordaron la corresponsabilidad entre el hogar y las aulas en el desarrollo de valores y hábitos comunitarios en las nuevas generaciones.

En el marco de un nuevo encuentro del Foro Permanente de Exministros de Educación (FPEE), representantes de instituciones públicas, organismos internacionales y comunidades educativas se reunieron para debatir sobre la formación ciudadana cotidiana, la corresponsabilidad familiar y el cuidado de los centros educativos del país.

El cuidado de una escuela no comienza únicamente con una norma de convivencia o una jornada de limpieza. Comienza con la formación de personas capaces de reconocer que sus acciones tienen consecuencias y que cuidar el espacio que comparten también es una forma de ejercer ciudadanía. Esta fue una de las principales conclusiones del encuentro del Foro Permanente de Exministros de Educación (FPEE).

El evento organizado por el FPEE con el apoyo de Fundación FIDAL, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y la Fundación Konrad Adenauer puso sobre la mesa una pregunta: ¿la participación de niños, niñas y jóvenes en el cuidado de sus instituciones educativas puede ser una experiencia de formación ciudadana?

Durante el dialogo los participantes coincidieron en que la limpieza y el cuidado de los establecimientos educativos no pueden convertirse en una responsabilidad exclusiva de los estudiantes ni utilizarse como mecanismo de castigo. Al mismo tiempo, señalaron que excluir a los alumnos de toda responsabilidad sobre su entorno tampoco contribuye a formar ciudadanos comprometidos.

La clave está, en cómo se construye esa participación. Las responsabilidades deben ser adecuadas a la edad, contextualizadas y comprendidas como parte de un proceso educativo que fomente autonomía, corresponsabilidad y sentido de pertenencia.

Durante su intervención, Rosalía Arteaga resaltó el valor pedagógico que ofrecen las pequeñas responsabilidades dentro del ámbito escolar y del hogar: «Cuando todos colaboramos, la escuela no solo se ve bien, sino que se convierte en un espacio donde el cuidado, la responsabilidad y la participación de los estudiantes forman parte de su formación ciudadana», señaló Arteaga.

Por su parte, el viceministro Emilio Félix, del Ministerio de Educación, Deporte y Cultura, hizo un llamado a fortalecer la alianza entre las instituciones educativas y las familias: «La educación se mejora con espacios donde sigamos fomentando la corresponsabilidad. Nuestras escuelas y colegios deben ser comunidades de refugio y protección donde los niños descubran sus sueños», afirmó.

El encuentro contó además con aportes de Sara Jaramillo (OEI), quien enfatizó que la ciudadanía se ejerce desde la niñez, y de Benjamín Quijano (Municipio de Quito), quien llamó a superar el mito de ver la limpieza como castigo. Asimismo, el especialista Francisco Báez sostuvo que la verdadera transformación nace del bienestar interior: «La verdadera limpieza no comienza en el piso, comienza en quien decides ser».

La jornada concluyó con testimonios de estudiantes de Huaquillas, Loja y Salcedo, quienes compartieron sus experiencias participando en mingas y proyectos de reciclaje. Sus testimonios permitieron trasladar la discusión del plano conceptual a experiencias concretas de participación estudiantil y cuidado del entorno.

La pregunta ya no es únicamente quién debe limpiar la escuela, sino cómo construir comunidades educativas en las que cada integrante comprenda que tiene un papel en su cuidado y transformación.

Como sintetizó Francisco Báez durante el encuentro: “no queremos solamente una escuela limpia, sino queremos una comunidad que la cuide”.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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