El sarcoma óseo es un tipo de cáncer poco frecuente que se desarrolla en los huesos y afecta principalmente a niños, adolescentes y adultos jóvenes, aunque también puede presentarse en personas de mayor edad, debido a que sus síntomas suelen confundirse con lesiones deportivas o dolores de crecimiento. En este marco, los especialistas hacen un llamado a la población a prestar atención a las señales de alerta y buscar atención médica oportuna.

Si bien es cierto que los expertos señalan que los sarcomas óseos representan un pequeño porcentaje de todos los tipos de cáncer, sin embargo, su impacto puede ser significativo si el diagnóstico se retrasa. En la Sociedad de Lucha contra el Cáncer, SOLCA, Guayaquil, se reciben aproximadamente 150 pacientes al mes con este diagnóstico.

Entre los principales síntomas que se presentan están: dolor persistente en un hueso, aparición de una masa palpable, limitación del movimiento y, en algunos casos, fracturas que ocurren con traumatismos mínimos.

Según el Dr. Jorge Luis Armijos, jefe de servicio de Ortopedia Oncológica de Solca Guayaquil, el diagnóstico temprano es sumamente importante y se realiza mediante una buena evaluación clínica, estudios de imagen y biopsia, que son procedimientos indispensables para confirmar el tipo de tumor y definir el tratamiento más adecuado.

El especialista destaca, que el manejo del sarcoma óseo requiere un enfoque multidisciplinario que involucra oncólogos, cirujanos ortopédicos especializados en oncología, radiólogos, patólogos, rehabilitadores y personal de apoyo. Dependiendo del tipo y la etapa de la enfermedad, el tratamiento puede incluir cirugía, quimioterapia y, en determinados casos, radioterapia.

“En SOLCA se han realizado cirugías muy complejas, donde se han retirado tumores óseos y se ha colocado un hueso cadavérico como reemplazo. Esta cirugía ha permitido que las personas a futuro puedan recuperar su vida lo más normal posible, sin llegar a la amputación”, menciona Armijos.

En las últimas décadas, los avances en las técnicas quirúrgicas, la reconstrucción de extremidades y los tratamientos oncológicos han permitido mejorar significativamente la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes. Actualmente, en muchos casos es posible preservar la extremidad afectada mediante cirugías especializadas, evitando la amputación cuando las condiciones clínicas lo permiten.

Aunque el sarcoma óseo es un cáncer poco frecuente, reconocer sus síntomas y consultar oportunamente con un profesional experimentado en este campo puede marcar una diferencia importante en el tratamiento y la calidad de vida del paciente.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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