Un estudio científico internacional advierte que, sin acción inmediata, la cantidad de plástico que llega a las costas del mundo podría casi triplicarse hacia 2040, el equivalente a casi 50 kilos de plástico por cada metro de playa en el planeta. En Ecuador, esa proyección amenaza directamente a las playas cuyos nombres nacieron de las cualidades que la contaminación podría borrar.
Hay playas que recordamos por un color, un paisaje o una característica que las hace inconfundibles. En Ecuador, algunas incluso llevan esa identidad en su nombre: Punta Blanca evoca el tono claro de su arena; Playa Rosada, la particular coloración de su costa. Pero ¿qué ocurriría si, con el paso de los años, botellas, envolturas, fragmentos de plástico y otros residuos comenzaran a competir visualmente con aquello que hoy las hace únicas?
La pregunta cobra especial relevancia este 19 de septiembre, Día Internacional de Limpieza de Costas, una iniciativa que se realiza anualmente el tercer sábado de septiembre y que, desde 1986, moviliza a voluntarios alrededor del mundo para retirar y registrar los residuos presentes en playas y vías fluviales. Además de contribuir a la limpieza de estos ecosistemas, la información recopilada permite comprender mejor la problemática de los residuos marinos y aportar a soluciones para prevenirla.
El problema no termina en el océano. Los residuos pueden recorrer grandes distancias impulsados por las corrientes, el viento y las olas hasta llegar o regresar a las costas. Así, basura que se origina incluso lejos de una playa puede terminar formando parte de su paisaje.
Las consecuencias van mucho más allá de lo que podemos ver. Los residuos marinos pueden cubrir, romper o dañar hábitats sensibles, mientras diferentes especies pueden ingerir plásticos o quedar atrapadas en ellos, provocando lesiones e incluso la muerte. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que el plástico representa al menos el 85 % de los residuos marinos y advierte sobre sus efectos en los ecosistemas, la biodiversidad y las personas.
¿Cómo podrían verse nuestras playas en 2040?
Un estudio internacional desarrollado por The Pew Charitable Trusts y SYSTEMIQ, cuyos fundamentos técnicos fueron publicados en la revista científica Science, estimó que, sin acciones adicionales, el flujo anual de plástico hacia el océano podría aumentar de alrededor de 11 millones de toneladas métricas en 2016 a 29 millones en 2040: casi el triple. Para dimensionarlo, los investigadores señalan que ese volumen equivaldría a aproximadamente 50 kilos de plástico por cada metro de costa del planeta.
Para 2040, el plástico acumulado en el océano bajo ese escenario podría alcanzar alrededor de 600 millones de toneladas.
Es precisamente ese futuro el que inspira PLAYAS 2040, la campaña presentada por NIRSA, empresa que produce y comercializa productos bajo la marca Alimentos Real, para poner el problema en perspectiva: imaginar qué ocurriría si aquello que hoy distingue a nuestras playas quedara progresivamente opacado por residuos. Que, al mirar una costa, el plástico comenzara a competir con la arena; que aquello que debería llamar nuestra atención por su biodiversidad, sus colores y su paisaje terminara llamándola por la basura acumulada.
Pero 2040 no está escrito.
El mismo análisis señala que, mediante una transformación coordinada que incluya la reducción del consumo de plástico, sustitución de materiales, mejores sistemas de recolección y reciclaje y una adecuada disposición de residuos, es posible reducir en alrededor de un 80 % el flujo anual de plástico hacia el océano proyectado para 2040.
Ese margen de acción es el punto de partida de PLAYAS 2040. A través de información, sensibilización y acciones concretas, la campaña busca recordar que el futuro de las costas se construye con las decisiones que tomamos hoy. Como parte de esta iniciativa, NIRSA participará junto a sus voluntarios corporativos en jornadas de limpieza de playas, sumando esfuerzos con distintos actores alrededor de un propósito común: contribuir a conservar estos ecosistemas y movilizar a más personas hacia el cuidado de las costas.
«2040 puede parecer lejano, pero las decisiones que tomemos hoy definirán las playas que tendremos entonces. En NIRSA creemos que cuidar el océano no es una tarea que podamos postergar: es una responsabilidad compartida que requiere pasar de la conciencia a la acción. Este propósito se refleja en las distintas iniciativas que impulsamos en favor de los océanos y las costas y en nuestra contribución al ODS 14. Con PLAYAS 2040 queremos abrir esta conversación y, sobre todo, movilizarnos desde hoy para conservar las costas que son parte de nuestra identidad y nuestro futuro», señaló Melissa Aguirre, Gerente de Asuntos Corporativos de NIRSA.
Con 68 años de trayectoria, NIRSA mantiene al cuidado del océano como uno de los ejes de su estrategia de sostenibilidad. PLAYAS 2040 plantea así una decisión que corresponde tomar en el presente: actuar hoy para que, dentro de 14 años, aquello que defina nuestras playas siga siendo su naturaleza y no los residuos que lleguen hasta ellas.
