Las vacaciones escolares representan mucho más que un período de descanso. También son una oportunidad para que niños y jóvenes desarrollen habilidades que marcarán una diferencia en su desempeño académico y en sus oportunidades futuras. Entre ellas, el aprendizaje del inglés se ha convertido en una de las competencias más valiosas en un mundo cada vez más conectado.

Para Deborah Chiriboga High, directora general del Centro Ecuatoriano Norteamericano (CEN), aprovechar este tiempo para reforzar el idioma permite que los estudiantes regresen a clases con mayor confianza, mantengan activos sus conocimientos y desarrollen competencias que les serán útiles tanto en la escuela como en su vida profesional.

A continuación, la representante del CEN comparte cinco beneficios que obtienen los estudiantes al dedicar parte de sus vacaciones a fortalecer su inglés:

1. Mantienen el hábito de aprendizaje y evitan perder conocimientos

Durante varias semanas sin clases es común que los estudiantes olviden parte de lo aprendido durante el año escolar. Participar en cursos vacacionales de inglés les permite mantener una rutina de aprendizaje, reforzar vocabulario y practicar estructuras gramaticales. De esta manera, regresarán al siguiente período académico con una base más sólida, mayor confianza y una mejor preparación para asumir nuevos desafíos.

2. Desarrollan mayor confianza para comunicarse

Las vacaciones ofrecen un entorno de aprendizaje más relajado, con menos presión académica y mayor disponibilidad de tiempo para practicar el idioma. En este contexto, los estudiantes participan con mayor naturalidad en conversaciones, juegos y actividades en inglés, fortaleciendo sus habilidades de expresión oral y comprensión auditiva. Esta experiencia les permite ganar confianza al comunicarse y desarrollar competencias que, en muchas ocasiones, son más difíciles de consolidar durante el ritmo habitual del año lectivo.

3. Aprovechan metodologías más dinámicas y experienciales

Los programas vacacionales suelen incorporar talleres, proyectos, juegos y experiencias colaborativas que hacen del aprendizaje un proceso más entretenido. Esta metodología favorece una mayor participación y permite que el idioma se practique en contextos reales, facilitando una mejor comprensión y retención de los conocimientos.

Además de una metodología participativa, contar con espacios diseñados para el aprendizaje potencia la experiencia de los estudiantes. En el caso del CEN, para el programa vacacional que arranca el 21 de julio, las bibliotecas y laboratorios complementan tanto las clases presenciales como las virtuales, brindando más oportunidades para practicar el idioma y reforzar los conocimientos adquiridos en cada sesión. «En el CEN hemos desarrollado cursos vacacionales que despiertan la curiosidad de los estudiantes y los motivan a participar activamente en cada actividad, haciendo del aprendizaje del inglés una experiencia dinámica y significativa», explica la directora del CEN.

4. Se preparan mejor para los desafíos académicos y profesionales del futuro

El dominio del inglés abre las puertas a certificaciones internacionales, programas de intercambio, becas y oportunidades universitarias tanto dentro como fuera del país. Empezar a fortalecer esta habilidad desde edades tempranas permite construir una base sólida que generará ventajas competitivas en el futuro.

5. Aprovechan su tiempo libre para desarrollar una habilidad de alto valor

Además del descanso y la recreación, las vacaciones pueden convertirse en un espacio para adquirir competencias que acompañarán a los estudiantes durante toda su vida. Dedicar algunas horas a la semana al aprendizaje del inglés contribuye al desarrollo del pensamiento crítico, la comunicación intercultural y una mayor preparación para desenvolverse en entornos cada vez más globalizados.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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