• El Día Mundial de la Fisioterapia, conmemorado el 8 de septiembre, estará dedicado al papel de la actividad física en la prevención, manejo y rehabilitación de las enfermedades cardiovasculares y el accidente cerebrovascular.

Ecuador atraviesa un proceso de envejecimiento acelerado. Según los datos del último Censo de Población y Vivienda 2024 del INEC, el país cuenta con 1,5 millones de personas de 65 años o más. De ellas, 459.000 viven con alguna dificultad funcional, siendo los problemas de movilidad los más frecuentes, con una prevalencia del 20,6%. Esta realidad tomará aún mayor relevancia en los próximos años, debido a que se estima que la población adulta mayor se triplicará para el 2050. Frente a este escenario, la prevención y el cuidado de la salud física serán cada vez más importantes para que las personas puedan conservar su movilidad y autonomía durante esta etapa de la vida.

Con el paso de los años, el cuerpo experimenta transformaciones naturales como: la pérdida de masa y fuerza muscular, menor movilidad de las articulaciones, cambios en el equilibrio, la coordinación y la capacidad cardiorrespiratoria. Si bien son parte del proceso de envejecimiento, atenderlos de manera oportuna puede marcar la diferencia entre conservar la autonomía o enfrentar mayores dificultades en las actividades cotidianas. “Es importante evitar la idea de que envejecer es sinónimo de perder la independencia. Muchas de estas capacidades pueden mantenerse o mejorarse mediante intervenciones adecuadas”, explica Yadira Gordón, coordinadora de la carrera de Fisioterapia de la Universidad Internacional SEK (UISEK).

Frente a este escenario, el Día Mundial de la Fisioterapia, que se conmemora el 8 de septiembre, busca destacar la importancia de la actividad física en la prevención de los principales riesgos asociados al envejecimiento como: el deterioro de su capacidad funcionalcaídas accidentales y enfermedades cardiovasculares, factores críticos que amenazan directamente su autonomía y supervivencia. Estas enfermedades causan más de 20,5 millones de muertes al año en el mundo, más del 30% del total, y el 85% corresponde a infartos y accidentes cerebrovasculares, según World Physiotherapy. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud estima que cada año 37,3 millones de caídas requieren atención médica y que las personas mayores de 60 años concentran el mayor número de caídas mortales.

Es justamente en la prevención donde la fisioterapia adquiere un papel clave. Su trabajo no comienza únicamente cuando aparece una enfermedad o una lesión, sino que también busca mantener las capacidades físicas y detectar a tiempo aquellas que empiezan a disminuir.

Por ello, reconocer a tiempo algunas señales puede marcar la diferencia. Dificultad para levantarse de una silla sin apoyo o para subir escaleras, inestabilidad, lentitud al caminar, miedo a caerse o cansancio excesivo ante esfuerzos que antes se realizaban con facilidad, son alertas que no deberían pasar desapercibidas. Ante estos signos, la especialista recomienda no esperar a que ocurra una caída o aparezca un problema cardiovascular. Por lo que resulta crucial realizarse una valoración funcional que permita conocer qué capacidades están disminuyendo y establecer un plan de ejercicio terapéutico personalizado.

El crecimiento de la población adulta mayor abre nuevas oportunidades para quienes ven en la fisioterapia una profesión que va más allá de atender lesiones. Hoy, el campo de acción incluye la prevención y el acompañamiento de las personas en distintas etapas de la vida, con una mirada integral sobre su movimiento y capacidad funcional. En esta línea, los estudiantes de la UISEK se forman para evaluar al paciente, identificar alteraciones del movimiento y la función y definir intervenciones de acuerdo con sus necesidades. Su preparación incluye áreas como fisioterapia geriátrica, cardíaca, respiratoria, neurológica y traumatológica, además de actividad física para la salud, biomecánica y ejercicio terapéutico.

“En fisioterapia no hablamos únicamente de vivir más años, sino de vivirlos con autonomía, movimiento y participación. Esa es la mirada que buscamos formar en nuestros estudiantes”, concluye Gordón.

A esta labor académica se suma el Centro de Rehabilitación y Fisioterapia de la UISEK, concebido como un espacio de atención abierto a la comunidad y de vinculación entre la universidad y las necesidades reales de la población. El Centro ofrece servicios de evaluación y atención fisioterapéutica orientados a la recuperación de lesiones, el manejo del dolor, la mejora de la movilidad y la funcionalidad. Su trabajo permite, además, acercar la prevención y la rehabilitación a diferentes grupos de población, entre ellos las personas adultas mayores, para quienes mantener la movilidad, la fuerza y el equilibrio constituye un componente fundamental de su independencia y participación en la vida cotidiana.

Por Yazmín Bustán

Feminista. Trabajando en visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres,

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